¿Postmodernidad en la antropología sanmarquina o falta de rigor? / Raúl Rosales León

22:18:00


No contentarnos con estudiar la sociedad realmente existente sino apostar por la posibilidad de su transformación emancipadora
Carlos Iván Degregori.

Resulta interesante que surja una preocupación sobre la ciencia, la metodología y la epistemología, luego de una serie de problemas identificados en la comunidad universitaria sanmarquina: la Ley (Mora) Universitaria; la constante demanda de reapertura del comedor universitario; y la subida de precios del TUPA. Esta preocupación por la ciencia no proviene del ámbito de las ciencias duras como la física, la química o la biología, sino desde las orillas de la antropología.

Antropología made in San Marcos, escrito por Sergio Morales (2014), continúa con el círculo vicioso de preguntar por la existencia de una antropología peruana. Él realiza este análisis en el marco de un conflicto entre la ciencia y la postmodernidad; afirmado categóricamente que en San Marcos existe un espectro postmoderno contestatario frente a la ciencia e injurioso frente a la epistemología; por tal motivo, demasiada ciencia resulta extraña sobre todo si la formación antropológica consiste solo en renegar de ella. En este contexto adverso a la ciencia, se hace antropología en la Decana de América.

El objetivo del presente análisis es abrir canales de diálogo y reflexión en torno al problema estructural de la antropología hecha en San Marcos; más allá del fantasma postmoderno para visualizar, desde un rincón del patio de sociales, los factores empíricos, tanto internos como externos que reproducen la crisis de la antropología, incluida las demás ciencias sociales.

La ciencia no estaba muerta, andaba de parranda (positivista)

La revisión de revistas de antropología (UNMSM) y el consecuente balance sobre la antropología peruana propuesto por Morales resulta un esfuerzo saludable, sin embargo, el punto de fuga empieza cuando el autor construye una dicotomía entre la ciencia y la no ciencia (postmodernidad) como hilo conductor de su argumentación. Según la lógica de Morales un supuesto espectro postmoderno es el principal responsable de la ausencia de cientificidad de la antropología peruana, especialmente aquella hecha en (made in) San Marcos (University). Este espectro, anclado en los proyectos académicos, y presente en sillabus, planes de estudios, y el curso de Estudios Culturales, estaría personificado en Carlos Iván Degregori (CID); quien pudo ser, según Morales, no solo partícipe sino uno de sus precursores.   

La afirmación que hace sobre la postmodernidad en la antropología sanmarquina carece de claridad conceptual y evidencia empírica. En lo conceptual, cuando se habla de la postmodernidad en antropología, se debe precisar sobre qué se está hablando. Morales asume que las críticas de las corrientes postmodernas son “consabidas” sin tomar en cuenta no todas las personas que lean su artículo tendrán conocimiento sobre ellas. Por tal motivo, comencemos aclarando el concepto de antropología postmoderna, para lo cual tomaremos el aporte de Carlos Reynoso[1] quien lo comprende a través de tres corrientes:

  1. La corriente principal (que podríamos llamar "meta-etnográfica" o "meta-antropológica". Esta corriente, según Carlos Reynoso, ha sido caracterizada eventualmente como una "antropología de la antropología". Su objeto de estudio no es ya la cultura etnográfica, sino la etnografía como género literario por un lado y el antropólogo como escritor por el otro.  Se preocupa sobre todo en analizar críticamente los recursos retóricos y "autoritarios" de la etnografía convencional y de tipificar nuevas alternativas de escritura etnográfica.

  1. La segunda corriente, que es caracterizado etnografía experimental vendría a ser la que proporciona material a la primera. Según Reynoso, si la primera corriente encarna una modalidad de reflexión teórica, la segunda se caracteriza por una redefinición de las prácticas, o por menos de las formas en que la praxis del trabajo de campo quedan plasmadas en las monografías etnográficas.

  1. Reynoso termina afirmando que la tercera corriente no se interesa ni por el análisis pormenorizado de la escritura antropológica tradicional ni por la renovación de la literatura etnográfica; su espíritu es más bien disolvente, por cuanto proclama no solo la caducidad de determinada forma de escribir antropología, sino la crisis de la ciencia en general.

Por otra parte, Morales afirma que, “para el año 2008, en nuestra academia, la antropología postmoderna ya era canónica”, sin embargo, él no muestra evidencia empíricas necesarias: si la antropología postmoderna norteamericana tuvo como hito histórico el Congreso de Santa Fe en 1984, ¿cuál fue el hito, en el Perú y San Marcos? y ¿por qué fue canónica en el año 2008? Las respuestas brillan por su ausencia.

La visión del bosque de la antropología peruana, extendido por lo hecho en San Marcos bloqueó la observación de la Escuela Académica Profesional de Antropología de dicha universidad. Si bien Morales analiza las Revistas de dicha escuela, no toma en cuenta la institucionalidad de la carrera de antropología dentro de la Facultad de Ciencias Sociales made in San Marcos. Esto es necesario tener en cuenta para visualizar la confusión de Morales quien en tono mesiánico afirma: “Estamos apoyados sobre un espectro postmoderno claudicante que está próximo a ver su desaparición”. Es evidente que Morales no tiene conocimiento exacto sobre qué espectro está apoyada la antropología made in San Marcos; resulta irónico que se imagine espectros postmodernos en donde no existen y, a la vez, afirmar que el positivismo desapareció en donde aún permanece de forma institucional. 

En las ciencias sociales la primera proclama del positivismo llegó con Augusto Comte; en esta lógica, las ciencias sociales eran afines a las ciencias naturales y estaban igualmente ambas libres del lastre de la especulación de la metafísica. El rechazo de la metafísica estuvo unido a un poderoso compromiso con el conocimiento científico que trata de hechos, sistemáticamente descubiertos y rigurosamente establecidos, que pudieran servir como terreno adecuado a la teoría. En palabras de Comte, “el papel de la observación y el de la imaginación estén perfectamente distinguidos y que el segundo esté subordinado al primero” (1977: 114). La observación de los hechos empíricos es la base epistemológica de la ciencia y el positivismo; en tal sentido, entre los elementos del positivismo se encuentra que las ciencias naturales y humanas comparten principios lógicos y metodológicos comunes. Sin método científico no existen las ciencias sociales.  En sus versiones más ortodoxas, el positivismo es una teoría de la historia en donde el conocimiento es el motor del cambio histórico: ley de los tres estadios: teológico, metafísico y positivo. Pero el positivismo ha sido blanco de críticas, según John Hughes y Sharrock Wes:

La ortodoxia positivista ha sido criticada fuertemente desde la década de 1960…no obstante la marcada pérdida de su preeminencia, los instrumentos de investigación más utilizados por la investigación social, como la encuesta, el cuestionario, los modelos estadísticos, la idea de investigación como hipótesis y corroboración de pruebas, para mencionar solo algunos cuantos, encarnan, todos ellos, la influencia formativa del positivismo (1999: 61).

En este sentido, la regla canónica que sigue la antropología (incluida las demás carreras de CCSS) hecha en San Marcos University no es la postmodernidad, sino el espectro positivista (institucionalizado). La influencia formativa del positivismo está anclada en la estructura institucional de la Facultad de Ciencias Sociales; la ciencia no estaba muerta, estaba de parranda por falta de rigor en el análisis de las reglas de juego institucional. 

No es necesario tener un laboratorio para hacer ciencias sociales, simplemente hacer una tesis. Algo que no es tomado en cuenta por Morales quien solo se analiza artículos de revista; entonces su preocupación científica puede llegar a buen puerto si analiza el Reglamento de Grados y Títulos de dicha Facultad (Resolución Rectoral N° 03084-CR-98 aprobado el 27 de Mayo de 1998); una de las modalidades para optar el título profesional de licenciado es la tesis. El Capítulo V define la tesis como “una investigación sobre un problema significante de la especialidad, realizada de acuerdo al rigor del método científico y con sentido crítico que signifique un aporte al conocimiento”.
 
El rigor del método científico es el requisito para aprobar una tesis de antropología en la Facultad de Ciencias Sociales; desde la lógica institucionalista, no existe un espectro disolvente que proclame la caducidad de la antropología como ciencia. Si se aprueba una tesis sin cumplir la norma (Reglamento de Grados y Títulos), no es un indicador de espectro postmoderno, sino de falta de rigor del jurado de tesis y crisis institucional de la Facultad de Ciencias Sociales.

Alerta de Tesis e Investigaciones 2008

En el sistema de bibliotecas virtual made in San Marcos se dispone de una “Alerta de Tesis e Investigaciones”; en este espacio virtual se presentan tesis, tesinas, monografías, informes profesionales y trabajos de investigación recibidos por la Biblioteca Central. La Alerta de Tesis está clasificada por años, entonces podemos conocer la producción de tesis en la Escuela Académico Profesional de Antropología del año; de esta forma cotejar con la afirmación de Morales que señala: “Para el año 2008, en nuestra academia, la antropología postmoderna ya era canónica”; a continuación reseñaré las cinco tesis sustentadas de dicho año:

  1. Los discursos sobre los migrantes urbanos populares en Lima y la emergencia del sujeto democrático (1980-1992) fue la tesis sustentada por el antropólogo Renatto Jorge Merino Solari. Según el autor, “nuestro estudio es un análisis de los discursos y en forma específica analizamos los discursos académicos, es decir los producidos por la comunidad del conocimiento y para ello recurrimos al “método arqueológico” planteado por Michel Foucault” (2008:19). Como el foco de análisis de la investigación se centra en los discursos académicos, Merino se distancia, en términos antropológicos, del trabajo de campo, la observación participante y elaboración de etnografías. Si bien abandona la metodología de investigación antropológica, Merino reconoce que ésta resulta insuperable para acceder al conocimiento social: “Es decir, no existe mejor manera de vincular las diferentes perspectivas – emic y etic – que intervienen en el proceso de producción del conocimiento, por tanto nos parece una de las formas más propicias de acercarse y comprender los fenómenos socioculturales del presente” (2008:21).

  1. El antropólogo Bruno Yika sustentó la tesis Identidad cultural y currículo alternativo: el caso de la institución educativa nacional José María Arguedas de Carabayllo. A diferencia del análisis discursivo de Merino, Yika realizó trabajo de campo, observación participante, etnografías, entrevistas y un focus group en una Institución Educativa nacional ubicada en el distrito de Carabayllo. El autor visualizó la capacidad de agencia de los docente para la construcción de una propuesta de innovación curricular territorializada que re-significó la labor educativa.  Y partir de esta propuesta se construyó una identidad capaz de brindar un sentido cultural nuevo y, con ello, la forja de actores sociales reflexivos. Con ello Yika apreció que es posible construir una identidad desde y para la Interculturalidad.  La variable central de este trabajo fue “identidad cultural”.

  1. De Lima Norte nos trasladamos al Cercado de Lima por medio de la tesis La cultura política en el discurso de los dirigentes universitarios de la Izquierda Sanmarquina: 1995-2000, de Omar Valeriano Yalle Quincho. El objetivo de la investigación fue “describir y explicar el fenómeno político universitario en la segunda mitad de la década de los noventas a través de la valoración de los discursos estudiantiles de izquierda en su dinámica interna y su relación con la sociedad” (2008: VII). Él realizó el trabajo de campo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en donde analizó cuatro organizaciones políticas estudiantiles: Integración Estudiantil (IE), Juventud Popular (JP), Frente Estudiantil Universitario (FER-SM) y el Colectivo Amauta (CA).

  1. De la ciudad de Lima nos trasladamos a los archivos de la ciudad de Puno a través de la tesis Presencia protestante en el altiplano peruano. Puno, 1898-1915. El caso de los Adventistas del Séptimo Día: actores y conflictos, sustentada por el antropólogo Héctor Elías Núñez Núñez. Desde un enfoque etnohistórico el autor hace un encuentro metodológico y teórico entre la historia y la antropología. Esta investigación siguió el legado de la etnohistoria en el Perú que privilegió el análisis de las poblaciones indígenas en tiempos prehispánicos y coloniales por medio del estudio de archivos. Dentro del marco de la tesis, Núñez señala que “esta metodología desde sus inicios ha privilegiado conceptos como comunidad y conflicto, buscando una reconstrucción social de la relación entre misioneros protestantes e indígenas aymaras” (2008: 8).

  1. Finalmente de un trabajo de investigación etnohistórica en el Altiplano de la ciudad de Puno, se hizo una migración a la ciudad de Lima por medio de la tesis que sustenté el 18 de Abril del 2008. Para ver más allá de lo evidente: Etnohistoria urbana, cultura y poder en el sector marginal-urbano San Juan Masías, San Borja, Lima: 1972-2006, fue el título de una investigación de largo aliento.  A diferencia de la tesis de Núñez que enfocó la etnohistoria en la zona andina a principios del Siglo XX, por mi parte hice una investigación etnohistórica en una zona urbana en Lima. La etnohistoria urbana tuvo como marco teórico la teoría de Estudios Subalternos para la construcción histórica desde abajo, es decir, por los pobladores que viven en un espacio marginal-urbano dentro del saludable y moderno distrito de San Borja.

Luego de este repaso de las tesis sustentadas en el año 2008, solamente una de estas (Merino) se encuentra en la lógica de la antropología postmoderna porque su objeto de estudio son textos: discursos académicos sobre el sujeto migrante. No alcanza esta evidencia para afirmar que la antropología postmoderna fue canónica porque las otras cuatro tesis (Yika, Yalle, Núñez y Rosales) continúan con la tradición antropológica con sus principales significantes: trabajo de campo, observación participante, etnografías y etnohistoria; todo ello dentro del marco institucional del Reglamento de Grados y Títulos de la Facultad de Ciencias Sociales made in San Marcos.  

El problema de la ciencia en el Perú

En muchas oportunidades se dice que San Marcos es el Perú, pero es necesario a veces salir de San Macos para comprender el Perú; la idea imaginaria de un espectro postmoderno anticientífico de la antropología sanmarquina puede bloquear la observación del problema de la ciencia en el Perú que involucra a la antropología. Para hacer el salto del árbol al bosque tomaremos el texto La Ciencia en el Desarrollo. La Investigación Científica en el Perú (1997), escrito por el físico Benjamin Marticorena.

El estudio de Benjamín Marticorena enfatiza el problema de la ciencia en el Perú dentro del marco de las políticas públicas; por eso él encuentra una gran paradoja:

Aun cuando el Perú ha suscrito todos los pronunciamientos y compromisos favorables al desarrollo científico y tecnológico que se han multiplicado en los últimos años en reuniones internacionales de alto nivel, es uno de los países cuyas esferas de decisión política no ha mostrado la voluntad de poner la plata donde ponen la lengua. (1997: 14)

El abandono de la ciencia por parte del Estado es el problema neurálgico del desarrollo de la investigación científica en el Perú.

Si bien en el desarrollo del texto de Marticorena analiza la situación de las ciencias básicas (Física, Química, Biología y Matemática) y aplicadas (Geofísica) para comprender la realidad científica en el país, en sus entrevistas toma en cuenta a una socióloga; las Ciencias Sociales comparten la misma problemática que las Ciencias Básicas y Aplicadas.  El tema del bajo presupuesto es crucial entorno a las políticas públicas. La universidad y el neoliberalismo en el Perú son analizados por Carlos Iván Degregori y Pablo Sandoval quienes señalan que existió un abandono estatal de la inversión en la universidad pública.

En el marco del bajo presupuesto para las políticas públicas, surge una constante en las opiniones de los científicos entrevistados por Marticorena: el reclamo del mejoramiento sustantivo de los sueldos de los profesionales dedicados a la investigación científica. Según el autor, “no es posible realizar investigaciones sostenidas y con buen nivel académico, sin que los investigadores tengan ingresos suficientes para asegurar su vida familiar” (1997: 79). La decisión del Estado en favorecer el desarrollo de la ciencia mediante honorarios decorosos para los investigadores profesionales, según Marticorena es realizado en varias experiencias internacionales, pero en el Perú es una excepción: “El agrónomo Miguel Holle y los físicos Modesto Montoya y Manfred Horn, entre otros, han insistido en sus respectivas entrevistas que el mejoramiento de los ingresos es una condición indispensable para el despegue científico del país” (1997: 80).  

Más allá de los presupuestos públicos para el desarrollo de la ciencia (que implica laboratorios, talleres académicos, plantas industriales y mejores remuneraciones a los investigadores), según Marticorena es indispensable que la sociedad otorgue a la ciencia un estatuto de respetabilidad y le dé un apoyo institucional; según el autor el factor social es importante: “no es suficiente que un grupo de científicos realice su trabajo competentemente. Es necesario que la sociedad entera se informe sobre la utilidad intelectual y material de los conocimientos científicos y tome partido sobre estos” (1997: 21). Si existe una legitimidad social, entonces el Estado asumiría un papel esencial en la promoción de la ciencia en el marco de los compromisos internacionales.

En el diagnóstico sobre el problema de la ciencia en el Perú no se encuentra los espectros postmodernos que impiden el desarrollo de la investigación científica; pero esos problemas estructurales son compartidos por las ciencias sociales.

El regreso de la Amenaza Fantasma

Un año anterior de la supuesta y canónica antropología postmoderna en nuestra supuesta comunidad, escribí un artículo titulado la Amenaza Fantasma: marxistas-leninistas y postmodernos[2], en donde planteó una pregunta inicial ¿Cuál es la realidad en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a fines del 2007?

Este artículo se basó sobre un conflicto de construcción de otredades en clave política en la Facultad de Ciencias Sociales. Por una parte se encuentra el fantasma marxista-leninista asumiendo un discurso radical de cambio social en el Perú. Este fantasma está representado en el imaginario de la facultad como un dogma anacrónico. En términos políticos tiene una postura anti-germanista. También existe el fantasma postmoderno, el cual critica las certezas canónicas e historicistas del fantasma marxista-leninista. El nuevo fantasma plantea una serie de preguntas a la realidad luego de la caída del Muro de Berlín. Para los marxistas-leninistas éste fantasma representa una moda dogmática. 

Pero, ¿qué es lo común de la guerra de fantasmas? La respuesta fue el fantasma de la tesis. Hasta la actualidad se mantiene la lucha política entre dos bandos, continua la poca producción de tesis y aumentan los Decanos interinos. Indicadores de la crisis institucional de la Facultad de Ciencias Sociales made in San Marcos.

La baja producción de tesis realizadas con el rigor del método científico no se debe al espectro postmoderno que proclama la crisis de la ciencia en general, sino a la crisis de gestión institucional de la facultad en cuestión. En el caso de la EAP de antropología resulta evidente su crisis institucional por el constante cambio de Planes de Estudios al igual que las Constituciones Políticas en el Perú.  En menos de 15 años se han hecho tres Planes de Estudios (2001, 2009, 2013 en proceso de institucionalización). En estos planes han intervenido, en su mayoría, los/as mismos/as docentes, en donde fui testigo del proceso de aislamiento voluntario etnográfico[3].

Si bien se continúa cambiando los planes de estudios, los/as estudiantes universitarios/as siguen criticando la enseñanza made in San Marcos. Esto ha hecho surgir un nuevo fenómeno en la Facultad de Ciencias Sociales: los/as profesores/as invitados/as, quienes en su mayoría forman parte de una nueva generación de profesionales que cubren la necesidad de una educación superior universitaria con logros de aprendizajes pertinentes para los estudiantes. Los centros de estudiantes organizados demandan la participación de los/las profesores/as invitados, ya que la cátedra paralela es obstaculizada por las autoridades de las escuelas de la facultad, siendo éste un derecho estudiantil. Las autoridades burocratizadas aplican el perro del hortelano en clave educativa: no enseñan bien y no dejan que otros enseñen.

Moviéndose entre los extremos: ciencia vs postmodernidad

Como el hilo conductor de Antropología made in San Marcos se basó en la dicotomía ciencia vs postmodernidad (anticientífica), entonces aparecen de manera gratuita, sin análisis previo y ausencia de rigor, autores como Zizek, Laclau y Badiou en la orilla postmoderna. La dicotomía incluye a Carlos Iván Degregori (CID) en la misma orilla, quien según Morales tenía preferencia por la antropología postmoderna, siendo posiblemente su principal difusor. Es necesario señalar que existen otros indicadores para comprender la postmodernidad, algo que no es tomado en cuenta por Morales; según Carlos Reynoso[4]una de las características de la antropología postmoderna es el “apolitismo”.

Frente al apolitismo antropológico que solo asume la interpretación de la cultura como textos, las relaciones de poder siempre estuvieron presentes en los análisis e investigaciones del CID[5]. En ese sentido, la dimensión de cultura y poder no fueron ajenas a sus investigaciones; él señala: “no contentarnos con estudiar la sociedad realmente existente sino apostar por la posibilidad de su transformación emancipadora” (2005: 58). Esta afirmación, desde mi punto de vista, tiene como referente estructural político de la décimo primera tesis de Marx sobre Feuerbach en donde señala: “los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo” (1970: 668).

Cuando el CID analiza la crítica postmoderna sobre la antropología científica como una especie de canibalización de los clásicos, también pone en tela de juicio a la postmodernidad en donde sus franjas más radicales reducen la realidad a discursos. Él no se lanza a proclamar a los cuatro vientos la crisis de la ciencia en general con un espíritu disolvente postmoderno, sino que señala lo saludable de la crítica a la modernidad dura, “pero reconocerlo no implica desechar la noción de totalidad, más aún, totalidad conflictiva” (2005: 55).  No renuncia a la totalidad para fragmentar la realidad en textos infinitos. En este punto, el CID se mueve en la dicotomía ciencia versus la postmodernidad abriendo una fisura entre ambos bloques monolíticos sin tocar los extremos. La propuesta de construcción de conocimiento antropológico es la siguiente:

En el contexto general de crítica al positivismo y su pretensión de neutralidad lograda a partir de un observador neutro, en vez de desechar el “género etnográfico” es posible enriquecerlo haciendo explícito el punto de vista del/a autor/a: su clase, su género, raza, etnia, nacionalidad, sus experiencias personales. Es posible moverse entre los Argonautas y los Diarios (2005: 56). 

El CID hace posible su propuesta de investigación antropológica con su libro Qué Difícil es Ser Dios: El Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso y el conflicto armado interno en el Perú: 1980 – 1999; él enriquece la investigación representando su lugar de enunciación, es decir, la dimensión personal: como hijo de padres ayacuchanos, docente de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, militante de un grupo político de izquierda, trabajador como periodista y “senderólogo”; Degregori muestra su indignación frente a los abusos de poder de SL y las fuerzas armadas, su admiración por quienes trabajaron en las zonas de guerra, su dolor por ver cómo los conocidos eran apresados, torturados y desaparecidos. Finaliza con una advertencia: “A estas alturas queda claro que no pretendo una objetividad positivista, por lo demás ilusoria. El lector dirá si he logrado tomar la suficiente distancia como para ofrecer materiales que buscan ser útiles para la comprensión del fenómeno estudiado” (67:2010).

Como puede observar por el hecho de mostrar el punto de vista personal, no se niega la posibilidad de conocimiento científico social sobre el objeto de estudio, Degregori logró moverse entre los extremos con creatividad y rigurosidad[6].

Comentarios finales

Si bien existen puntos de discrepancia con el artículo de Morales, también hay coincidencias; es justo y necesario conocer los aportes de la teoría de complejidad, caos y fractales desde una aproximación antropológica. Algo que los colegas de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno tomaron en cuenta cuando el antropólogo Carlos Reynoso dictó la conferencia[7] inaugural del VI Congreso Nacional de Investigaciones en Antropología del Perú (2012) que dejó en fuera de juego a la comunidad imaginada antropológica; como señala el Manifiesto Antropológico Metodológico de Antropocaos: “las tareas que hoy en día ejercen los antropólogos exceden y con mucho los buenos oficios lo que nos puede prodigar la etnografía”. En ese sentido, la demanda por este tipo de teorías es necesaria para el quehacer antropológico en la era de la información. 

Regresando a San Marcos, el problema de la ciencia de la antropología no se debe a un espectro postmoderno con actitud anticientífica, sino a dos tipos de factores: En primer lugar, el factor interno de crisis institucional de San Marcos que se manifiesta con el deporte de Decanos interinos, lo cual agrava el problema de gestión institucional y pedagógica de la Facultad de Ciencias Sociales; otro indicador de la crisis institucional es la obstaculización de las cátedras paralelas. En segundo lugar existe un factor externo reflejado en la crisis de legitimidad de la antropología en la sociedad; bajo presupuesto en la educación pública; y la ausencia políticas públicas que fomenten con mayor intensidad la investigación científica social en el Perú.

La construcción de un fantasma postmoderno y supuestos precursores no visualiza el árbol ni el bosque del problema de la antropología como ciencia. Cuando Morales señala que en el año 2008 la antropología postmoderna fue canónica, él no toma en cuenta en su diagnóstico la producción de tesis: de las cinco que se sustentaron, sola una fue hecha bajo los parámetros de la antropología postmoderna, mientras que las cuatro restantes mantienen la cientificidad establecida por la tradición antropológica que incluye el trabajo de campo, la observación participante, las etnografías y la etnohistoria. Si la tesis de corte postmoderna fue aprobada no fue por el auge de un fantasma postmoderno, sino por la falta de rigurosidad del jurado de tesis que no aplicó las reglas de juego institucional establecido por el Reglamento de Grados y Títulos de la Facultad de Ciencias Sociales.

En base al presente análisis los canales de diálogo deben seguir marcando el derrotero para el debate sobre la antropología y ciencias sociales que se quiere en San Marcos University. Más allá de la preocupación sobre la antropología, hay que incluir a las ciencias sociales en general y otras universidades. En ese sentido, tomando en cuenta una reflexión de Guillermo Rochabrúm:

Estrictamente hablando quizá no hay entre nosotros menos rigor que antes; ocurre tan sólo que éste es ahora más necesario que nunca, pues la amplitud y profundidad en los cambios que acontecen en la realidad hacen ahora más necesario que antes el ejercicio de la imaginación. (2007: 98)

Finalmente, desde el Patio de Sociales, debemos continuar con la tertulia virtual y presencial para replantear preguntas, afinar diagnósticos y buscar soluciones con rigurosidad e imaginación made in San Marcos. 


Referencias
Libros

COMTE, Augusto. Primeros Ensayos. 4 ed. México DF: Fondo de Cultura Económica, 1977.

DEGREGORI, Carlos Iván. El Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso y el conflicto armado interno en el Perú: 1980 – 1999. Lima: Instituto de Estudios Peruanos. Lima, 2010. ISBN 978-9972-51-285-8

_____________________“Panorama de la antropología en el Perú: del estudio del Otro a la construcción de un Nosotros diverso”. En Carlos Iván Degregori ed. No Hay País Más Diverso. Compendio de Antropología Peruana. 2da ed. Lima: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales, 2005.  ISBN 9972-835-01-4

DEGREGORI, Carlos Iván y SANDOVAL, Pablo. Antropología y Antropólogos en el Perú: la comunidad académica de ciencias sociales bajo la modernidad neoliberal. Lima: IEP y CLACSO, 2009. ISBN 978-9972-51-244-5

HUGHES, John y WES, Sharrock. La Filosofía de la Investigación Social. 2da ed. México DF: Fondo de Cultura Económica, 1999. ISBN 968-16-5656-3

MARTICORENA, Benjamín. La Ciencia en el Desarrollo. La investigación científica en el Perú. Lima: Friedrich Ebert Stiftung, 1997. ISBN 9972-43-015-4

ROCHABRÚM, Guillermo. “Crisis de paradigmas o falta de rigor?”.  En Guillermo Rochabrúm comp. Batallas por la Teoría. En torno al Marx y el Perú.  Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2007. ISBN 978-9972-51-177-6


Tesis en línea

MERINO, Renatto. Los discursos sobre los migrantes urbanos populares en Lima y la  emergencia del sujeto democrático (1980-1992) [en línea]. Tesis de licenciatura inédita, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2008. [Fecha de consulta 01 Mayo 2014]. Disponible en

NÚÑEZ, Héctor. Presencia protestante en el altiplano peruano. Puno, 1898-1915. El caso
de los Adventistas del Séptimo Día: actores y conflictos [en línea].  Tesis de licenciatura inédita, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2008. [Fecha de consulta 01 Mayo 2014]. Disponible en

ROSALES, Raúl. Para ver más allá de lo evidente: Etnohistoria urbana, cultura y poder en
el sector marginal-urbano San Juan Masías, San Borja, Lima: 1972-2006 [en línea].  Tesis de licenciatura inédita, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2008. [Fecha de consulta 01 Mayo 2014]. Disponible en

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YIKA, Bruno. Identidad cultural y currículo alternativo: el caso de la institución  educativa nacional José María Arguedas de Carabayllo [en línea]. Tesis de licenciatura inédita, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2008. [Fecha de consulta 01 Mayo 2014]. Disponible en


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Videos en línea

Carlos Ivan Degregori- ¿Qué significa ser de izquierda hoy? [en línea]. En: Desde el lado del corazón. Fragmento de la entrevista grabado con Carlos Ivan Degregori en agosto de 2010 [fecha de consulta 01 Mayo 2014].

Encuentro con Carlos "Billy" Reynoso [en línea]. En: vimeo. Entrevistadores: Matías Domínguez, Soledad Gesteira y Soledad Torres Agüero [fecha de consulta 05 Mayo 2014]. Disponible en: http://vimeo.com/32238461


Normas

UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS. Resolución Rectoral N° 03084-CR-98: Reglamento de Grados y Títulos de la Facultad de Ciencias Sociales. Lima, 1998. 12 p.




[1] REYNOSO, Carlos. Presentación. En: Clifford Geertz y James Clifford, El surgimiento de la antropología postmoderna.[en línea] Barcelona: GEDISA, 1996 [Fecha de consulta 01 Mayo 2014]. Disponible en
[2] ROSALES, Raúl. Amenaza Fantasma: marxistas-leninistas y postmodernos. Waro.blog: Cultura/Ironía/Sociedad [en línea] [Fecha de consulta 05 Mayo 2014]. Disponible en: http://waroblog.blogspot.com/2008_01_01_archive.html#1191348211476467298
[3] Ver ROSALES, Raúl. Antropólogos/as en Aislamiento Voluntario. Culturalestudios [en línea] [fecha de consulta 05 Mayo 21 2014].Disponible en: http://culturalestudios.blogspot.com/2013/09/antropologosas-en-aislamiento-voluntario.html
[4] Encuentro con Carlos "Billy" Reynoso [en línea]. En: vimeo. Entrevistadores: Matías Domínguez, Soledad Gesteira y Soledad Torres Agüero [Fecha de consulta 05 Mayo 2014]. Disponible en: http://vimeo.com/32238461
[5] La visión política del CID sobre la cultura y sociedad fue característico de sus análisis, reflexiones y entrevistas. Ver Carlos Ivan Degregori- ¿Qué significa ser de izquierda hoy? [en línea]. En: Desde el lado del corazón. Fragmento de la entrevista grabado con Carlos Ivan Degregori en agosto de 2010 [fecha de consulta 01 Mayo 2014]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=GVb5toadgTY
[6] Es necesario señalar que no hay que confundir creatividad y originalidad con postmodernidad. El Artículo 49 del Reglamento General de los Estudios de Postgrado de la Facultad de Física de la Universidad San Marcos establece que la tesis consiste en un trabajo de investigación original en donde el estudiante deberá demostrar su capacidad creativa y de análisis riguroso.  
[7] REYNOSO, Carlos. Nuevas perspectivas del modulado e intervención en la antropología sociocultural. Carlos Reynoso / Investigación, Publicaciones y Cursos de Antropología, Ciencia Cognitiva y Complejidad [en línea] [Fecha de consulta 05 Mayo 2014].  Disponible en:

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