Los Héroes en el Perú y su fallida función nacionalista / José Vásquez Mendoza

10:15:00

Algo tiene que quedar para el futuro, señorita…
¿Algo como qué?
Quizás el recuerdo de que unos cuantos, aquí en el Morro, no quisimos dejar de herencia  una derrota cualquiera.
Es  que de algo tiene que servir todo esto que ud. ha visto, ¿no cree? (Alegría, 2013: 154)


Introducción[1]

El calendario cívico-patriótico nacional nos muestra una serie de personajes que nos recuerdan las hazañas y sacrificios de muchas peruanas y peruanos. Su conmemoración, en teoría, debe fortalecer la identidad de los ciudadanos y  contribuir a  que las futuras generaciones no olviden cómo se formó este país. Sin embargo, algunos de estos personajes se parecen a nuestros futbolistas: nos convocan, pero nunca ganaron nada importante; son parte de nuestra historia, pero nos recuerdan que realmente no estamos unidos.

Un héroe es quien se sacrifica por el país y forma parte de una historia de triunfos o de grandes hazañas. Es decir su muerte no fue en vano, sino parte de una victoria nacional[2]; caso contrario a lo producido por la mayoría de nuestros personajes ilustres -quienes sólo en parte logran cumplir con su función nacionalista- pues aunque tienen historias de mártires, no han logrado victorias importantes. Así, en lugar de generar un gran orgullo, tienen un efecto que linda con el pesimismo y las oportunidades desperdiciadas.
Entonces, el presente ensayo pretende exponer las razones de porque nuestros héroes a pesar de no cumplir totalmente su función nacionalista continúan siendo considerados personajes trascendentes para nuestro país e historia. Para tal cometido se definirá  el concepto de héroe y su importancia para la nación. Además se realizará un breve recorrido por nuestros principales personajes heroicos, para analizar qué tan válido es  su nombramiento.

Es importante señalar que el presente texto es una crítica a uno de los elementos ideológicos de la nación, pero no pretende denigrar a los personajes de nuestra historia.

El héroe y sus definiciones

Para abordar el problema de modo efectivo es importante establecer una definición operativa de “héroe nacional”, para lo cual recurriremos a tres fuentes básicas.
En primer lugar, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE, 2001) define la palabra “héroe” de la siguiente manera:

1. m. Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes. 2. m. hombre que lleva a cabo una acción heroica. 3. m. Personaje principal de un poema o relato en que se representa una acción, y especialmente del épico. 4. m. Personaje de carácter elevado en la epopeya. 5. m. En la mitología antigua, el nacido de un dios o una diosa y de una persona humana, por lo cual le reputaban más que hombre y menos que dios; como Hércules, Aquiles, Eneas, etc.

Estas cinco definiciones encierran al héroe en un personaje masculino que es conocido por sus acciones magníficas, pero también lo relaciona con la fantasía y la religiosidad al vincularlo con la literatura y la mitología. Sin embargo no hay referencias a la nación, ni al sacrificio de la vida para logar un objetivo nacional.

En segundo lugar, Alan Martín Pisconde (2005: 13) nos presenta una definición más cercana al héroe vinculado con la construcción de los nacionalismos:

La imagen a la que concurre comúnmente un pueblo o una cultura para definir su ascendiente y sus aspiraciones colectivas, es aquella que nombramos por héroe. Pretendiendo o no que dicha imagen sea un reflejo de la eternidad, válida para todo ser humano, o sea que se la asuma como parte representativa o totémica de cierto espectro social.

Pisconde expone al héroe como un elemento fundamental en la ideología  de un grupo social y nacional, cuyas características y virtudes serian percibidas por los miembros de una comunidad como referentes ideales de comportamiento.
En tercer y último lugar, Enrique Plasencia (1995: 241) profundiza la definición anterior, argumentando que:

La imagen del héroe que entrega la vida por un pueblo cumple una necesidad importante, pues da cohesión a un grupo social: una tribu, una aldea, un grupo étnico o nación[…] La creación o valoración de figuras heroicas sirve al poder de turno, porque infunde entre los pueblos no sólo respeto y amor a la patria, sino también, rechazo hacia cualquier conducta que atente contra la unidad.

En esta definición el héroe es un elemento que fortalece los vínculos sociales de un grupo humano, pero además destaca la importancia de su función política.

Para los fines del presente texto, nos centraremos en dos elementos comunes a todas las definiciones presentadas: 1) El sacrificio del personaje como un símbolo de la unidad de una comunidad; y 2) La utilización del referente heroico nacional como herramienta política que construye estrategias de sometimiento.

En consecuencia, definiremos “héroe nacional” como el personaje que realizó un acto de sacrificio por su país y forme parte de una historia de triunfos y grandes hazañas, que puedan ser exaltados con fines de formación identitaria y estrategia política.

La Nación y los héroes

La relación de necesidad entre héroes nacionales y nación parece ser recíproca: los primeros son fundamentos de cohesión en la segunda, y la segunda es fundamento de la importancia histórica que tienen los primeros.

Benedict Anderson (1995: 6-7) explica que la nación es “una comunidad política imaginada, creada a partir de la adopción de nuevas ideologías y el reconocimiento de pertenencia a un lugar, tradiciones  y que conmemora sus inicios antiguos para legitimarse”. Así, la historia es fundamental para la formación nacional y, en consecuencia, los personajes ilustres (como los  héroes) son importantes para construir la comunidad imaginada.

Por otro lado, Ernest Renan (1882: 11) define la nación como dualidad: “[…] alma y principio espiritual, una se halla en el pasado, la otra en el presente. Una es la posesión en común de un rico legado de recuerdos, la otra el consentimiento actual, el deseo de vivir en común, la voluntad de continuar haciendo valer la herencia indivisa que ha recibido […]”. De este modo, se puede hablar de la creación de la nación a partir del pasado, pero con una mirada del presente.  

Ambas definiciones coinciden en afirmar que esos acontecimientos y personajes son importantes para construir la nación, pero no aclaran si deben ser reales o pueden ser intencionalmente engrandecidos, inventados e incluso olvidados. En efecto, no son pocos los casos en que esto ha ocurrido cuando la narrativa no era favorable al discurso oficial de los gobernantes.

Un buen ejemplo es la historia de los “niños héroes mexicanos”, quienes habrían perdido la vida por salvar la bandera de su país durante el conflicto bélico con Estados Unidos (primera mitad del S. XIX). Este suceso forma parte del orgullo nacional mexicano, a pesar que fue más un mito que una realidad. (Plasencia, 1995: 247-250)

Otro ejemplo es la historia oficial del Ecuador antes del reconocimiento final de sus límites con el Perú, que unió a su gente contra el enemigo del sur para recuperar territorios que le habrían sido arrebatados. (Radcliffe y Westwood, 1999: 87-127)

También está el caso de Chile, que por un lado resalta el golpe de estado al gobierno de Allende (1970-1973) y los logros económicos del gobierno militar; y por el otro, rechaza los abusos de dicha dictadura, convirtiendo “héroes en villanos” y creando nuevos referentes heroicos para la construcción de su nación. (Candina, 2002: 9-51)

De esta manera, queda claro que la función nacionalista de un héroe consiste, además de servir como un referente histórico del proceso de construcción de su país, en ser un elemento que genere cohesión nacional, fortalezca la identidad de los ciudadanos y reproduzca en su imaginario colectivo, las características y virtudes que deberían adoptar como ideales.

Nuestros héroes y sus debilidades

A continuación se hará un breve recuento de los principales héroes peruanos, comenzando por los que se rebelaron ante el poder español y terminando con aquellos que participaron en las guerras limítrofes.

  • Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui).- Cacique, colaborador del reino de España, entrando en tensiones con este poder cuando sus privilegios se vieron afectados. Así inicia una de las más grandes rebeliones de la historia colonial que terminó con su captura y  ejecución. Su figura influyó en otros movimientos sociales, pero encontró su mayor exaltación con el gobierno militar de Juan Velasco Alvaro (1968-1975), quien tomó su imagen para simbolizar a su “gobierno revolucionario” (Cotler, 1982: 67). Para lograrlo tuvieron que maximizar lo sucedido y convertirlo en un gran defensor de los indígenas y la libertad frente a la opresión española. Es con dicho gobierno que Condorcanqui se convierte en un personaje  de mucha importancia para nuestra historia, trascendiendo a otros países como Uruguay, Bolivia, Venezuela, e incluso un rapero estadounidense tiene su nombre (Túpac Amaru Shakur) como símbolo de rebeldía.  (Crow.2003:408)


  • Micaela bastidas.-Su imagen y trascendencia se ve opacada por la de su esposo Tupac Amaru II, siendo ella la principal consejera, estratega e ideóloga de la rebelión, y  es quien pide atacar Cuzco antes que los españoles se recompongan. Tras no ser escuchada, poco tiempo después se produce la derrota, captura y ejecución de los principales líderes rebeldes (Guardia, 2012:86). La figura de Micaela también fue resaltada durante el gobierno militar, pero no tuvo la trascendencia de su esposo, tal vez –y nada nuevo para un enfoque militar tradicional- porque el gobierno buscaba una figura viril y no una femenina.


  • María Parado de Bellido.-es una heroína popular, de las pocas reconocidas oficialmente. Se conoce algunas referencias sobre ella, como su origen huamanguino y su interés por la causa independentista debido a que su esposo e hijos se unieron a las filas de montoneros en apoyo al General San Martín. Colaboró con envío de información a los patriotas pero fue capturada y, al no querer revelar  los nombres a quienes enviaba sus cartas, la ejecutaron (Roel, 1982: 277). Ella es un ejemplo de héroe –y además, mujer- que  sacrifica la vida y forma parte de un proceso victorioso ya que después de algunos unos años se logró de independencia nacional. Sin embargo no se le ha dado el reconocimiento debido. Su condición de mujer y de clase humilde habría jugado un factor decisivo para que las élites dominantes en Perú postergaran a esta figura femenina en el imaginario colectivo.


  • José Olaya.- no es considerado un héroe en el calendario cívico – patriótico, sino un mártir[3] y recientemente se le considera patrono de las armas de comunicaciones en el Ejército Peruano. Pescador humilde, colaboró con la causa independentista llevando correspondencia a través del mar, haciéndolo a nado. Fue capturado, interrogado para que delatara a los patriotas, pero se negó a realizarlo y por esa razón, tras una penosa tortura, lo fusilaron en la Plaza Mayor de Lima (Eguiguren, 1945: 38). Él es parte del proceso de independencia que finaliza con el término de la colonia española en el Perú. Sin embargo no tiene el reconocimiento suficiente en sectores más amplios de la población y fuerzas armadas.


  • San Martín y Simón Bolívar.-son dos militares que aunque no son peruanos tienen una posición muy importante dentro de los personajes más ilustres nacionales. Se han construido plazas y nombrado avenidas en su honor debido a su papel importante en la independencia peruana. Se les nombra dentro de la lista nacional porque ellos tienen en el Perú el trato que los mexicanos les han dado a sus héroes nacionales, es decir son elementos centrales en la construcción nacionalista (Benjamín, 1996: 113).  Lo cual puede crear en los peruanos y peruanas  una sensación de sinsabor al tener como personajes principales de su historia a dos foráneos.


  • Miguel Grau.-Es considerado el “Peruano del Milenio”, el héroe más importante del Perú; sin embargo su muerte durante la Guerra del Pacífico (1879-1883) no será acompañada de un triunfo final (tras exitosas escaramuzas e incursiones en las líneas chilenas), sino por la derrota más amarga que los peruanos recordamos (Angamos, 8 de Octubre de 1879). La historiografía oficial del Perú lo cataloga como un “caballero” por rescatar a los chilenos sobrevivientes del navío chileno La Esmeralda, y por las cartas de condolencia a la familia de Arturo Pratt  (Casaretto, 2003: 48). Estos hechos loables lo hacen merecedor de la mención como caballero y mártir, pero es discutible la imagen de héroe porque -como hemos notado en las definiciones presentadas párrafos atrás- pese a las escaramuzas exitosas en la etapa previa de la campaña marítima, la guerra no se gana siendo gentil con el enemigo, sino con hechos que contribuyen a las victorias y logros de los objetivos perseguidos en contiendas bélicas.


  • Francisco Bolognesi y Alfonso Ugarte.- Ambos personajes son reconocidos por resistir el asedio chileno al morro de Arica, el cual terminará con el sacrificio de sus vidas y de la mayoría de militares peruanos. En torno a este acontecimiento se generaron varios mitos, siendo una discusión principal el hecho de que Ugarte se lanzara o no del morro para defender la bandera (Basadre, 1983: 78). El punto específico es que también forman parte de una gran derrota, no por culpa de ellos, sino por el gran caos político que vivía el país (El caudillo Piérola imponía sus decisiones tras el abandono de la Presidencia de Mariano Ignacio Prado). Sus figuras cumplen con todos los honores similares a Grau, pero no alcanzan la victoria sea en una batalla decisiva o en toda la guerra.


  • Andrés A. Cáceres.- Otra personaje importante de la Guerra del Pacífico, reconocido por emprender la resistencia peruana ante la invasión chilena y lograr las únicas victorias militares peruanas (Tarapacá, Pucará, Marcavalle, Concepción) en dicha contienda, motivo por el que muchos militares y estudiosos peruanos optan por considerar que es su figura la que debería ser la más relevante de la Guerra del Pacífico. Logró la organización de los campesinos en montoneras que generaron varias bajas al ejército chileno entre 1881 y 1883; sin embargo, no logró derrotar a la fuerza invasora en la decisiva batalla de Huamachuco por el escaso apoyo de otros jefes militares peruanos y la escasa logística, por lo que tuvo que reconocer la victoria del enemigo tras la firma del  Tratado de Ancón (1883)[4]. Para muchos historiadores y militares, fueron sus actuaciones como Presidente del Perú (1884-1888, 1894) y su lucha frontal contra el pierolismo, las que habrían condenado su postergación histórica[5].


  • José Abelardo Quiñones.-El aviador que sacrificó su vida durante la guerra contra el Ecuador de 1941 al estrellar su aeronave contra una batería enemiga (Rivera, 1968: 28). Su pérdida, a diferencia de otros héroes peruanos, sí formó parte de la única guerra victoriosa del Perú. Sin embargo su figura no se ha consolidado de manera tan importante como la de Grau y Bolognesi en la sociedad civil. Apenas es observado cada vez que usamos un billete de diez soles, pero no se ha difundido entre nosotros la verdadera dimensión de su hazaña[6]. Para muchos círculos intelectuales y militares, es él quien debería ser reconocido como uno de nuestros principales héroes y a quien más se le deberían dedicar plazas y monumentos importantes, así como como conmemorar  su sacrificio con un día feriado. Para muchos miembros de las fuerzas armadas, el peso propio del Ejército en la vida política nacional habría relegado su imagen para evitar resaltar a la fuerza aérea como el arma más legitimada en la vida social del país[7].


Algunos de estos elementos encajan con la descripción del héroe nacional. Sin embargo, su función nacionalista no ha sido cumplida a cabalidad, tal vez porque su muerte no formó parte de un proceso victorioso o porque es el resultado del cambio en el sistema social.

Conclusiones preliminares

  • Nuestro panteón de héroes está mayoritariamente compuesto por varones militares de alto rango, quienes sacrificaron su vida y  en la mayoría de casos no forman parte de un proceso de victoria, salvo el caso de Quiñones; además todos ellos son opacados por las figuras de los libertadores extranjeros.

  • El caso de Túpac Amaru II tiene la trascendencia en nuestra historia gracias a que su imagen fue usada políticamente por el gobierno dictatorial de Juan Velazco Alvarado, quien maximizó sus acciones y logró que su imagen fuera recordada como el gran rebelde de la colonia, criterio bastante discutible si consideramos cuales fueron las primeras razones de su movimiento social.

  • Los héroes civiles son poco reconocidos en el Perú. El caso de María Parado de Bellido y José Olaya son un ejemplo evidente. Su condición subalterna, al parecer, no los hace merecedores de un gran reconocimiento nacional. Aunque son mencionados en la historia oficial su participación no tiene el lugar que se merecen. Sin embargo aún hay muchos héroes civiles ocultos para la historia oficial como los montoneros de la independencia, los afros descendientes que acompañaron a los libertadores, los tripulantes negros del Huáscar, los campesinos de la resistencia de Cáceres, las etnias “awajún” que guiaron a los militares peruanos en la Cordillera del Cóndor, entre otros.

  • La relación entre los gobernantes y la oficialización de un héroe es directa pues son los que dirigen el país y quienes son encargados de difundir y legitimar a los personajes más importantes de la nación. Por lo tanto no es coincidencia que  una buena parte de nuestros héroes sean militares  y que los presidentes también lo sean.

  • Finalmente consideramos necesario replantear la selección de nuestros héroes nacionales, pues necesitamos personajes menos ligados al poder, más reales, y que los ciudadanos se sientan identificados con ellos. En una sociedad tan diversa como la nuestra no se puede tener paradigmas nacionales de un solo  gremio, clase  y grupo étnico, porque eso no nos ayuda como país.



Bibliografía

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[1] José Vásquez es Licenciado en Historia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El presente artículo es el resumen del ensayo presentado para el curso de maestría: “Estado y Nación”, dirigido por el Dr. Iván Millones.
[2] La definición la creamos a partir de los ejemplos de héroes nacionales de otros países: Arturo Pratt (Chile) Martin Miguel de Güemes (Argentina) Miguel Hidalgo (México) Francisco de Miranda (Venezuela) William Wallace (Escocia) entre otros.
[3] La RAE (2001), define la palabra mártir de la siguiente manera: 1. com. Persona que padece muerte por amor de Jesucristo y en defensa de la religión cristiana. 2. com. Persona que muere o padece mucho en defensa de otras creencias, convicciones o causas. 3. com. Persona que padece grandes afanes y trabajos”.
[4] En el Perú, la Orden de la Legión Mariscal Cáceres (OLMC) es una institución que desde 1985 intenta resaltar su figura como el más importante héroe nacional peruano realizando investigaciones documentadas e incluso pronunciándose sobre acciones gubernamentales relacionadas a la Guerra del Pacífico. Entre ellas, destaca el rechazo a que los restos del Gral. Miguel Iglesias (vencedor de la batalla de San Pablo en Cajamarca, firmante del Tratado de Ancón como Presidente, y perseguidor de Cáceres) fueran trasladados en 2011 a la Cripta de los Héroes en Lima en 2011 por decisión del Segundo Gobierno de Alan García Pérez (APRA). Obtenido en:
[6] José Abelardo Quiñones, 10 días antes de fallecer, había sido ordenado a abandonar la zona de operaciones y pilotear una nave de menor rendimiento. Una carta a Manuel Odría (entonces, Comandante General de las fuerzas peruanas en la guerra contra el Ecuador) escrita por el mismo Quiñonez tuerce esta situación y es allí donde ocurre su acción de armas por la que sería recordado. Obtenido en: http://www.rpp.com.pe/2013-09-12-rpp-noticias-recibe-carta-inedita-de-heroe-jose-abelardo-quinones-noticia_630379.html.
[7] Para resaltar este punto, la humilde casa que habitara el héroe aviador en Pimentel (Región Lambayeque), recién fue declarada como “Monumento Histórico Nacional” en 1996, más de 50 años después de su inmolación y tras haber pasado más de 5 gobiernos militares y 4 civiles. Obtenido en: http://www.deperu.com/cultural/museos/casa-museo-jose-abelardo-quinones-gonzales-4327.

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