La izquierda “realmente existente” y el APRA auroral / Alonso Burgos

13:13:00

La historia de la izquierda peruana no puede desvincularse del APRA, hasta el día de hoy. Este ensayo busca reflexionar acerca del vínculo que se mantiene entre lo que optamos por denominar “la izquierda realmente existente” y las tesis del APRA de los primeros años. 

Consideramos que la “izquierda realmente existente” son todas aquellas fuerzas políticas y personalidades influyentes que han sobrevivido a lo que fue la caída del socialismo real, el auge del neoliberalismo, la crisis del movimiento sindical (principal base social de la izquierda clásica), y que aún mantienen cierta influencia en la política nacional y tienen representación en algunos cargos políticos del país. En la actualidad algunas de ellas están agrupadas en el Frente Amplio de Izquierda, el cual piensa disputar las elecciones municipales y la presidencia de la república en los próximos comicios electorales, levantando el programa de la “Gran Transformación”, que su antiguo aliado -el hoy presidente de la  república Ollanta Humala Tasso- “traicionó” (Diez Canseco, 2012).

Por otro lado, las tesis del APRA de los primeros años son las consideradas -por muchos de sus adeptos- como la columna vertebral del actual Partido Aprista Peruano (PAP), y muy diferentes a las tesis de Alan García, el sucesor de Víctor Raúl Haya de la Torre (Bueno, 2011).

La polémica Haya-Mariátegui y el devenir del APRA y la izquierda peruana


Para entender, el proceso que vincula al APRA con la izquierda peruana contemporánea, tendríamos que situarnos en el contexto de la ruptura de los comunistas con la II Internacional.

Con el triunfo de la Revolución Rusa de 1917, los comunistas rompieron con la II Internacional por considerarla “reformista” y ajena al “marxismo”. Es por ello, que crearon la III Internacional para agrupar a todos los partidos comunistas del mundo con el objetivo de expandir la revolución socialista. De esta ruptura se consolidan dos tendencias de la izquierda: los socialdemócratas, que no creía en la vía de la revolución violenta para hacer los cambios; y los comunistas, que optaban por la vía de la “violencia revolucionaria” (Lenin, 1968).

En esa coyuntura, en el Perú se desarrolló el debate entre dos figuras importantes del pensamiento político latinoamericano: Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui. El primero fue el fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), la cual fue fundada en México como un frente continental antimperialista, que sería la inspiración del Partido Aprista Peruano (PAP); y el segundo fue el fundador del Partido Socialista Peruano.
En un primer momento, ambos colaboraron en la edificación de la Universidad Popular Manuel Gonzáles Prada, cátedras libres dirigidas a los obreros para ampliar su conocimiento de la realidad nacional, internacional y del rol del movimiento sindical. Pero, luego, ambos pensadores entraron en una polémica epistolar que se centró principalmente en:

1. El carácter del imperialismo en el Perú: Haya planteaba que el imperialismo en América Latina y el Perú no era la fase superior del capitalismo como lo afirmaba el  marxismo, sino la primera fase, porque respondían a un “espacio-tiempo-histórico” distinto al de Europa, ya que el imperialismo no había nacido producto de un desarrollo interno, sino por el influjo del capital extranjero. Por lo tanto, la tarea de los pueblos era luchar por una sociedad antimperialista basada en un capitalismo de Estado. Por el contrario, Mariátegui seguía las tesis marxistas esbozadas por Lenin sobre el imperialismo, afirmando que este tenía un carácter mundial y era la fase monopólica del capitalismo, implicando una evolución del mismo. Esta evolución llevaba al nuevo capitalismo a generar una dependencia económico-política de las naciones y pueblos del mundo oprimidos hacia él. De esto se desprendía que la clase obrera y los pueblos oprimidos debían acabar con el imperialismo para edificar una sociedad socialista.

2. La clase obrera y las clases medias : Para Haya la clase obrera no estaba lo suficientemente preparada para dirigir la “revolución social” , porque –en ese momento- era numéricamente reducida, no educada y se encontraba dispersa, además de ser una clase que no tenía interés en enfrentarse con el imperialismo porque este le daba mejores condiciones laborales que el capital nacional. En cambio, las clases medias  no dependían del imperialismo, eran más educadas y más progresistas, pudiendo convertirse en una futura vanguardia de la revolución y en una burguesía nacional. En cambio, Mariátegui afirmaba que la clase media no podría ser consecuentemente antimperialista porque no aspiraba a una revolución que lleve a acabar con el capitalismo imperialista, sino a mantenerlo. Por ello, la clase obrera-como base de la economía-política- del capitalismo imperialista era quien podía llevar la tarea de dirigir la revolución y en alianza con las demás clases explotadas construir el socialismo.

3. El partido y el frente: En consecuencia de lo anterior, Haya proponía la construcción de un partido pluriclasista, que además sería un frente único antimperialista dirigido por las clases medias. Mariátegui tenía pensado la construcción de un partido de clase dirigido por los obreros, que sea el instrumento político para derrocar al imperialismo. También cuestionaba la idea de Haya aduciendo que el partido no podía ser a la vez un frente porque perdía su identidad, diferenciando al partido de vanguardia del frente único antimperialista en el cual el partido podría participar pero no disolverse en él (Germaná, 1977).

A raíz de esta polémica Mariátegui decidió fundar en 1928 el Partido Socialista Peruano (PSP), cuya ideología política y método de lucha -según sus principios programáticos- era el “marxismo-leninismo” (Mariátegui, 2000). Dos años después, en 1930, Haya fundó el Partido Aprista Peruano, cuya base ideológica es el aprismo como “doctrina que parte de la realidad peruana” (Haya de La Torre, 2002), convirtiéndose el APRA en el primer partido socialdemócrata del Perú[i]. Ese mismo año fallece Mariátegui, y poco después el PSP cambia de nombre a Partido Comunista Peruano (PCP). De ahí en adelante, el PCP se diversificó en dos grandes tendencias (china y soviética), y a su vez estas se seguirían dividiendo en el PC Mayoría, el PC  Unidad (ambos soviéticos), el PC Bandera Roja, El PC del P Patria Roja, PCP Pukallaqta, PCP-Sendero Luminoso (todos de la tendencia china maoísta). Poco después, surgió la llamada Nueva Izquierda (partidos como el MIR, Vanguardia Revolucionaria, el Partido Comunista Revolucionario, el Partido Socialista Revolucionario, entre otros). Por el contrario, el PAP se mantuvo intacto como partido, pese a sufrir algunas disidencias, como las de El APRA Rebelde, que luego se transformaría en el MIR.  

Tanto el PAP como los partidos de izquierda se enfrentarían por el control de las organizaciones del movimiento popular, principalmente los sindicatos, estableciéndose una tensa relación entre los dos.

Respecto, al desarrollo de las tesis programáticas de ambas tendencias, los diversos partidos de izquierda que salieron del PC y del APRA, reivindicaban a Mariátegui, al marxismo en sus diversos ismos (leninismo, maoísmo, trotskismo) y la necesidad de la violencia revolucionaria para la construcción del socialismo (Gonzales, 2011: 19-26). A diferencia de la izquierda marxista de ese entonces, el PAP y su líder Haya, apostaron por la democracia como sistema político capaz de viabilizar la “justicia social” (Haya de la Torre, 1945: 13). Desde esa perspectiva, Haya contribuyó a fortalecer el proyecto político democrático liberal republicano (Salinas, 2013).

Poco después, la izquierda también incursionaría en el campo de la democracia (liberal) con las elecciones de la Asamblea Constituyente de 1978 (presidida por Haya), la conformación de los frentes ARI e Izquierda Unida (IU). Este último, con su candidato Alfonso Barrantes, disputaría las elecciones municipales en Lima ganando la alcaldía, y también las presidenciales de 1985, llegando a un segundo lugar, pero metiendo a varios parlamentarios de izquierda al Congreso. A pesar de ello, el discurso de los partidos agrupados en IU seguía cuestionando la democracia representativa liberal y viendo el parlamento como un espacio táctico para “agitar” las reivindicaciones populares y generar conciencia para un futuro proceso revolucionario.

La IU logró convertirse en la fuerza política más importante de América Latina. Sin embargo,  los años 90 traerían un nuevo contexto.

La Izquierda “realmente existente” asume las tesis hayistas


En los 90 suceden varias cosas que harán que los partidos de izquierda den un viraje a nivel mundial y en el plano nacional. Uno de estos hechos es la caída del llamado “socialismo real” y la Unión Soviética como superpotencia, lo cual hace que los regímenes que estaban bajo esta influencia se desmoronen, junto con los partidos comunistas de esos países. La implementación de las medidas aprobadas en el Consenso de Washington que implicaban un cambio de modelo económico para todos aquellos países que dependían del mundo capitalista. Entre esas medidas se encontraban una mayor liberalización de las economías nacionales, restringiendo el rol regulador de los Estados en la política económica, la flexibilización laboral y la privatización de las empresas estratégicas. La hegemonía de las ideas fue también ganada en el plano internacional por el mundo capitalista. Es así, que se proclamó el “fin de las ideologías, el “fin de la historia” y el “nacimiento de un nuevo mundo globalizado de libertad y democracia”. En el Perú, la izquierda entra en crisis junto a la mayoría de partidos políticos tradicionales. También, estaba culminando la etapa de violencia política con la caída de Abimael Guzmán, caudillo del Partido Comunista Peruano (Sendero Luminoso); fracasaba el primer gobierno de Alan García y sus medidas estatistas; y se implantaba el autoritarismo de Alberto Fujimori con el autogolpe de Estado y el cierre del Congreso de la República con el apoyo de la mayoría de la población. El gobierno de Fujimori utilizó el miedo que había generado el periodo de violencia política y Sendero Luminoso para consolidarse como la alternativa que salvaría al país del caos, y además para sindicar al resto de la izquierda como terroristas, eliminando así todo vestigio de oposición.

Frente a este panorama, la mayoría de las izquierdas peruanas decidieron seguir el rumbo de las izquierdas internacionales, y junto al desconcierto que significó la caída del socialismo real y la coyuntura adversa a las ideas socialistas que vivía el Perú, abandonaron paulatinamente el marxismo y la idea de la “violencia revolucionaria” de su programa. Es así, que nació la “izquierda realmente existente”.

Lo paradójico, es que esta izquierda está conformada por muchos de los militantes que estuvieron en la IU, pero que ahora asumen tesis opuestas a su antigua filiación marxista. Es más, afirman -sin reflexionar en ello- las tesis aurorales de quien fue uno de los principales rivales de la izquierda marxista: el PAP y su líder Víctor Raúl Haya de la Torre. Como se vio en líneas anteriores, una de las tesis primigenias de Haya era el desarrollar un Estado democrático antimperialista y un capitalismo de Estado. La izquierda “realmente existente”  ya no cree que el socialismo sea la alternativa, sino la formación de un “Estado democrático” que mantenga una “economía de mercado que respete la soberanía”.

El Partido Descentralista Fuerza Social propone un nuevo contrato social para articular una nueva vinculación entre el Estado, las empresas privadas, los trabajadores, las organizaciones sociales y la ciudadanía. El mercado ha demostrado ser un mecanismo eficiente para asignar recursos y promover el crecimiento, por lo que debe jugar el papel central en la vida económica de nuestro país. Sin embargo, éste no puede funcionar adecuadamente sin una infraestructura jurídica y de regulación clara e imparcial que garantice la libre iniciativa y corrija las fallas del mercado. Para esto es necesaria la participación organizada de la ciudadanía, laexistencia de instituciones respetadas por todos los actores económicos y sociales, y la garantía de que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de acceder a los beneficios potenciales del libre mercado -condiciones que sólo puede promover un Estado eficiente y legítimo, con el apoyo de una sociedad civil vigorosa y activa (Partido Descentralista Fuerza Social, 2009).

Recurriremos al mercado, a la inversión privada, nacional y extranjera y a un buen manejo de las cuentas del Estado como medios necesarios pero democráticamente regulados para su desempeño coherente con el desarrollo del país” (Tierra y Libertad, 2011).

Otra de las tesis hayistas iniciales asumidas por la “izquierda realmente existente” es la concepción del partido. Para Haya el partido era a la vez un frente que agrupaba a obreros, campesinos e intelectuales, es decir un partido pluriclasista dirigido por la clase media. Los partidos de la “izquierda realmente existente” siguen ese modelo, constituyéndose como partidos de masas de composición social diversa, en contraposición al modelo leninista de partido de la clase obrera de estructura celular que era común en la izquierda marxista.

Cualquier ciudadano o ciudadana con derecho a sufragio puede afiliarse libre y voluntariamente al PD Fuerza Social, debiendo cumplir con los requisitos establecidos en la Ley y el presente Estatuto” (Partido Descentralista Fuerza Social, 2009).

La aceptación de la democracia (liberal) como el único camino posible para lograr la “justicia social” es otras de las tesis de Haya que la izquierda “realmente existente” afirma:

El Partido Descentralista Fuerza Social postula que la democracia es el único sistema adecuado para avanzar hacia el bienestar y la prosperidad para todos y todas (…) La democracia es, en esencia, una cultura de respeto al otro, de búsqueda y apertura al diálogo a pesar de las diferencias. Bajo esta premisa, la democracia implica el respeto a la ley por parte de la ciudadanía y responsabilidad en el ejercicio del poder por parte de las autoridades legítimamente elegidas (…)(Partido Descentralista Fuerza Social, 2009).

Al respecto el intelectual de izquierda Sinesio López manifiesta:

“Ahora, esa vieja idea de que la izquierda nació para reemplazar al capitalismo ya fracasó. Ahora, hay otras formas de luchar contra el capitalismo desde la izquierda. Por ejemplo, fomentando acuerdos y permitir la acción del mercado. Eso lo vemos en Brasil, Uruguay y posiblemente en Chile con la elección de Michelle Bachelet. El matiz es tener un espectro más social demócrata (…) La izquierda tendrá que modernizarse aprendiendo a valorar al mercado, dejar el estatismo tonto y valorar las libertades. Hay algunos elementos del liberalismo que debemos recoger” (La República, 2013).

A modo de conclusión


La izquierda “realmente existente” ha abandonado las tesis marxista-mariateguistas que asumió en su época de apogeo en los 70 y 80 y ha tomado-sin reconocerlo- algunas de las tesis apristas iniciales de Haya de la Torre, ubicándose como una opción de centro que busca la equidad entre el mercado y la justicia social en “democracia”. Por su parte, el PAP, pese a mantener un discurso socialdemócrata, se fue a la derecha con el último gobierno de Alan García[ii], y en la actualidad tiene bastante cercanía en el parlamento con el fujimorismo y las fuerzas más conservadoras de la política peruana. Queda vacío el espacio que dejó la izquierda marxista después de la ruptura de IU.


Bibliografía


Bueno, E. (2011). Por la salud de la república Alan Garcia debe ser enjuiciado... Obtenido de http://www.vanguardiaaprista.com/1102alanvinofinogarcia.html (Consultado el 19 de octubre de 2013).
Diez Canseco, J. (23 de enero de 2012). Caminos a tomar. Obtenido de La República: http://www.larepublica.pe/columnistas/contracorriente/caminos-tomar-23-01-2012 (Consultado el 20 de octubre de 2013)
Germaná, C. (1977). La polémica Haya de la Torre-Mariátegui : reforma o revolución en el Perú. Lima: Cuadernos de Sociedad y Política .
Gonzales, O. (2011). La izquierda peruana.Una estructura ausente. En A. Alberto, Apogeo y crisis de la izquierda peruana. Hablan sus protagonistas. Lima: IDEA Internacional-Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
Haya de la Torre, V. R. (1945). El gran desafío de la democracia. En Pensadores de la República. Ideas y propuestas vigentes para el Perú del siglo XXI. Lima: CEPLAN.
Haya de La Torre, V. R. (2002). Aprismo y comunismo. Obtenido de http://www.marxists.org/espanol/haya/1930s/1932comu.htm (Consultado el 19 de octubre de 2013).
La República. (30 de setiembre de 2013). Entrevista. Sinecio López: La izquierda debe modernizarse y aprender a valorar el mercado. Obtenido de La República : http://www.larepublica.pe/30-09-2013/sinesio-lopez-la-izquierda-debe-modernizarse-y-aprender-a-valorar-al-mercado (Consultado el 20 de octubre de 2013).
Lenin, V. I. (1968). La Tercera Internacional y su lugar en la historia. En V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXIX. Moscú: Progreso.
Mariátegui, J. C. (2000). Principios programáticos del Partido Socialista. En J. C. Mariátegui, Ideología y política . Santiago de Chile: Centro de Estudios Miguel Enriquez .
Partido Descentralista Fuerza Social. (2009). Estatutos del Partido Descentralista Fuerza Social. Lima: Partido Descentralista Fuerza Social.
Partido Descentralista Fuerza Social. (2009). Ideario del Partido Derscentralista Fuerza Social. Lima: Partido Descentralista Fuerza Social.
Salinas, A. (2013). Haya Republicano. Obtenido de Noticias SER: http://www.noticiasser.pe/02/10/2013/haya-republicano (Consultado el 20 de octubre de 2013).
Tierra y Libertad. (2011). Ideario y principios de Tierra y Libertad. Obtenido de http://tierraylibertad.pe/ (Consultado el 20 de octubre de 2013).


Notas


[i] Esta idea si bien es compartida por vastos sectores del aprismo, al comienzo no fue del todo aceptada por Haya, quien reivindicaba al aprismo como una doctrina original alejada de otras. Posteriormente, el APRA se afiliaría a la Internacional Socialista (antes II Internacional), donde se encuentran la mayoría de partidos socialdemócratas del mundo.

[ii] La derechización del PAP y Alan García se mostró principalmente en su política de privatización de los recursos estratégicos, la firma de un TLC con Estados Unidos que perjudicaba a muchos sectores sociales, los decretos legislativos que permitieron la criminalización de la protesta social, así como la masacre de nativos y policías en Bagua.

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