América Latina desde la periferia / Mélany Barragán

11:37:00

El pasado 19 de septiembre, con motivo de la celebración del XI Congreso de la Asociación Española de Ciencia Política, tuve la oportunidad de asistir a una mesa redonda cuyo título, cuanto menos sugerente, era: “Los desafíos de la política democrática en América Latina vistos desde la periferia”. Y fue precisamente ese último término, “periferia”[1], el que me impulsó a escribir este breve artículo.

Trabajos focalizados dentro de  la región latinoamericana hay muchos: aquellos que se centraron en la tercera ola de democratización (Huntington, 1991; Diamond, 1996), en el populismo (Di Tella, 1965; Freidenberg, 2007), en los procesos de integración regional (Axline, 1981; Malamud & Sousa, 2007; Malamud, 2008), en la configuración de los sistemas de partidos latinoamericanos (Nohlen, 1993; Scully & Mainwaring, 1997; Alcántara & Arzuaga, 2006), en las políticas de seguridad (Hirst, 1996; Diamint, 2001; Bodemer, 2003) o en el auge de nuevos liderazgos (Perelli, 1995; Merino, 2006). Todos ellos forman parte de una aún más larga lista de aspectos abordados desde la literatura por académicos que, en muchas ocasiones, se encontraban fuera de las fronteras de la región: es decir, en la periferia. No obstante, resulta interesante reflexionar hasta qué punto estos trabajos lograron captar los matices inherentes a la verdadera realidad latinoamericana.

Esta crítica, lejos de minusvalorar las aportaciones de todos aquellos que se han dedicado al estudio de la región, más bien resalta el desafío que supone estudiar América Latina desde la periferia.  Así, cabe partir de la premisa de que Latinoamérica no es Europa ni es Estados Unidos. Se trata de una realidad diferente, compleja y heterogénea que no siempre puede ser aprehendida desde los marcos teórico-metodológicos importados de la academia estadounidense o las escuelas europeas[2].

En este sentido, resulta necesario atender a aquellos mecanismos concretos –no sólo de carácter institucional, sino de orden político, social y cultural- que configuran la realidad latinoamericana. Una realidad que, en primer lugar, es heterogénea y que, en segundo lugar, responde a los contextos a los que ha debido hacer frente. Así, resulta complicado aproximarse a su estudio sin tomar en cuenta sus dictaduras militares, las guerras civiles, las conmociones sociales y los difíciles procesos de transición a la democracia. Todo ello acompañado de un telón de fondo caracterizado por la desigualdad económica y la inequidad social.

Por ello, cualquier aproximación a la región debe tomar en cuenta las situaciones reales y controversias en que  las surge y se desarrolla. Se trata, por tanto, de abandonar estrategias de análisis que obvien el contexto ya que, si bien es cierto que la generación de conocimiento lleva aparejada cierta dosis de abstracción, la pérdida de la realidad empírica puede llevar a conclusiones escasamente representativas.

Por otro lado, resulta necesario llevar a cabo un ejercicio aún más complejo de reflexión y redefinición de conceptos y axiomas. Así, términos como democracia, modernización, izquierda o derecha en ocasiones están ineludiblemente ligados a una visión etnocéntrica de la realidad que puede tener un difícil encaje dentro de una región que cuenta con dinámicas propias y diferenciadas.  Así, si bien no se trata de renunciar al legado académico acumulado, sí que resultaría conveniente hacer un análisis crítico de cómo adecuar esos conceptos a diferentes visiones e interpretaciones.

Y dado que se ha apuntado a la necesidad de reflexionar y realizar un análisis crítico de conceptos y axiomas tradicionalmente asumidos, también cabría poner a prueba las propias concepciones europeas y norteamericanas. Mirar hacia el interior de nuestros sistemas políticos y prestar atención a realidades alternativas que pueden ampliar nuestros horizontes. En un momento en el que el llamado primer mundo se ve azotado por la crisis económica, la desconfianza hacia instituciones y la desafección política, surge el desafío de replantearse viejas asunciones para encarar nuevos retos. No se trata de aplicar recetas mágicas ni hacer juicios de valor ya que ese no debe ser el cometido de la Ciencia Política ni de cualquier otra ciencia. Tampoco el objetivo es acabar con todos los viejos marcos analíticos. Simplemente se trata de explorar las diferencias, aprender de los matices y prestar atención a la importancia de los contextos.

Aprender a mirar a América Latina con otros ojos, empaparse de sus particularidades e idiosincrasias, valorar las diferencias y estudiarla desde sus singularidades, sin limitarse a aplicar modelos teórico-analíticos que funcionen en las democracias occidentales. Traspasar esa periferia para llegar al corazón de la realidad latinoamericana aprovechando las ventajas que, por un lado, trae aparejadas observar desde la distancia y, por el otro, conocer sus propias particularidades y contextos para poder interpretar lo que acontece en la región con buen criterio y rigor.  


Bibliografía

Alcántara, Manuel y Arzuaga, Javier (2006), Partidos Políticos en América Latina: precisiones conceptuales, estado actual y retos futuros, UAEM, Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública.

Axline, Andrew (1981), “Latin American Regional Integration: alternative perspectives on a changing reality”. Latin American Research Review, vol. 16 (1), pp. 167-186.

Bodemer, Klaus (2003), El Nuevo scenario de (in)seguridad en América Latina: amenaza para la democracia?, Red de Cooperación Eurolatinoamericana-Recal.

Diamond , Larry (1996), “Is the Third Wave Over?”, Journal of Democracy, vol. 7, núm. 3, pp. 20-37.

Diamint, Rut (2001), Democracia y Seguridad en América Latina. Universidad Torcuato Di Tella.

Di Tella, Torcuato (1965), “Populismo y reforma en América Latina”, Desarrollo Económico, pp. 391-425.

Freidenberg, Flavia (2007), La tentación populista: una vía al poder en América Latina, Editorial Síntesis.

Hirst, Mónica (2001), Democracia, seguridad e integración: América Latina en un mundo en transición, Grupo Editorial Norma.

Huntington, Samuel P. (1991), The Third Wave: Democratization in the Late Twentieth Century, University of Oklahoma Press, Norman, Oklahoma.

Lander, Edgardo (2001), “Pensamiento crítico latinoamericano: la impugnación del eurocentrismo”, Revista de Sociología, 15.

Malamud, Andrés (2008), “Jefes de gobierno y procesos de Integración: las experiencias de Europa y América Latina”, en Phillippe de Lombaerde, Shigeru
Kochi y José Briceño Ruiz (eds.) Del regionalismo latinoamericano a la integración regional. Madrid: Fundación Carolina/Siglo XXI, pp. 137-162.

Malamud, Andrés y Sousa, Luis (2007), “Regional Parliaments in Europe and Latin American: between empowerment and irrelevance” en Andrea Ribeiro Hoffman y Anna Van der Vleuten (eds). Closing or widening the gap? Legitimacy and democracy in Regional International Organizations. Aldershot: Ashgate, pp. 85-102.

Merino, Manuel Antonio (2006), “Modelos y liderazgos en América Latina”, Nueva Sociedad, 205, pp. 102-113.

Nohlen, Dieter (1993), Elecciones y sistemas de partidos en América Latina, Instituto Internacional de Derechos Humanos.

Perelli, Carina (1995), “La personalización de la política. Nuevos caudillos, outsiders, política mediática y política informal” en Carina Perelli Partidos y clase política en América Latina en los 90, 99.163-190.

Scully, Timothy y Mainwaring, Scott (1997), “La institucionalización de los sistemas de partidos en América Latina”, América Latina Hoy: Revista de Ciencias Sociales, 16, pp.91-108.




[1] Por “periferia” puede entenderse todo aquello que rodea un determinado centro, convirtiéndose en un contorno o perímetro. En este trabajo, el concepto hace referencia a la distancia tanto espacial como sociocultural y política entre la región objeto de estudio –en este caso América Latina- y aquellas otras que generan conocimiento sobre la misma desde una realidad exógena.  Así, el artículo hace hincapié en la valoración de la realidad latinoamericana desde la Academia europea y estadounidense, partiendo de la premisa de que en las citadas regiones imperan parámetros culturales, políticos, sociales y económicos diferentes que dan lugar a dinámicas distintas.
[2] A este respecto, se sugiere la lectura de Lander (2001)

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