CHINA: CRECIMIENTO ECONÓMICO A COSTA DEL DESARROLLO SOCIAL / DIANA TORRES

14:49:00

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó a 3,1% su proyección de expansión del PIB mundial para 2013. De ese total, 2,1 puntos lo aportarán 24 economías emergentes y 0,6 puntos los países desarrollados. ¿El principal motor? una vez más, serán China y el resto de Asia mientras que entre los países avanzados, destacan las mejorías de Estados Unidos (EE.UU). y Japón[1].

China pasó más de tres décadas creciendo en promedio a tasas del 10% anual, en el 2005 llegó a ser la quinta economía del mundo y tercera potencia exportadora, cuatro años después pasó a ser tercera a nivel mundial y actualmente es la segunda economía más grande del mundo después de Estados Unidos y tras todo ese avance hoy vive un proceso de transición hacia un modelo de crecimiento basado en  el consumo interno. Este impresionante desempeño que ha tenido el  crecimiento de China es calificado según el ex primer ministro chino Wen Jiabao, como “inestable, desequilibrado, descoordinado e insostenible”[2] pues ha impactado negativamente sobre aspectos económicos, sociales y ambientales.

Es importante mencionar que los mayores socios comerciales del mundo son también los mayores mercados de bienes y servicios ilícitos, lo que refleja el grado en que el mercado negro ha quedado indisolublemente ligado a la economía global. Según Havocscope[3], “el valor del Mercado negro estimado en China representa 261 billones  de dólares, el segundo, después de Estados Unidos con 625 billones de dólares”. Sin lugar a dudas nos hallamos inmersos en una problemática que aqueja la estabilidad regional, el desarrollo económico, y el respeto a los derechos humanos, sin embargo, la pregunta que debemos hacernos es: ¿Por qué el modelo de crecimiento Chino ha sido sostenible por más de una década? ¿Cómo se puede crecer a altas tasas socavando el desarrollo social? ¿El modelo ha llegado al límite de los salarios bajos producto de un cambio de modelo?

Política de préstamos, inflación y sub-empleo

Desde la década de los 90 el escenario en la economía China se constituía por altas tasas de desempleo[4], gran mayoría de las empresas eran de propiedad estatal, la magnitud de la población económicamente activa y la tasa de crecimiento de la población era elevada. En consecuencia, el desempleo era la principal preocupación para los líderes chinos tanto que el Estado aprovechó el control que tenía sobre los bancos y permitió otorgar crédito barato a estas empresas, básicamente para generar infraestructura y servicios “necesarios” para el funcionamiento de la cadena mundial de suministros en el sector manufacturero y así el mercado laboral pudiera absorber parte de la PEA que se encontraba desocupada.

Entonces se fue generando empleo vía crédito a empresas estatales, empresas que podían seguir operando incluso siendo ineficientes. El exceso de oferta laboral presionó a la baja los salarios del obrero chino y, a comparación de los salarios occidentales, China ganó “competitividad” pero no a base de calidad, tecnología e innovación; sino a costa de  mano de obra barata.

De este modo la política china se basó en una política de préstamos (de bancos a empresas estatales) para construir infraestructura masiva, impulsando con ello el crecimiento de la oferta monetaria sumado a un “exceso de capacidad”, y cuando una economía opera por encima de su capacidad productiva empieza a “sobrecalentarse” pues corre el riesgo de generar presiones inflacionarias aumentando el riesgo sistémico en la economía[5].

Política monetaria y la sostenibilidad del modelo de crecimiento chino

China acostumbraba mantener el yuan[6] “artificialmente barato” a comparación del dólar buscando beneficiar a los exportadores, sobretodo en manufactura. En 2008 el Banco Central de China inyectó cuatro billones de yuanes (586 mil millones de dólares), algo que alimentó el crecimiento y el empleo y asimismo permitió grandes montos de inversión para financiar la importación de materias primas, en especial, el cobre. Sin embargo, ello disparó la inflación inmobiliaria, el endeudamiento de las instituciones locales, causó destrozos medioambientales y fomentó la corrupción.

Para controlar la inflación, China podía frenar las entradas de capital exterior disminuyendo la tasa de interés, o bien, controlando la oferta monetaria; es por eso que a mediados del 2010 el gobierno chino permitió de forma diligente que el yuan se fortaleciera respecto al dólar. Sin embargo, conforme la economía China entraba en crisis comenzó a depreciar de nuevo el valor del yuan por lo que el Banco Central de China inyectó liquidez a corto plazo en el sistema bancario mediante “repos invertidas”[7]. ¿La finalidad? Controlar la tasa de interés y preservar la estabilidad del orden interbancario para evitar un colapso como lo ocurrido años atrás en el Banco Lehman Brothers.

Crecimiento urbano, bienestar social y la trampa del ingreso medio

Resulta importante mencionar que entre uno de los objetivos del “12avo Plan Quinquenal de China” está el incentivar la expansión de la demanda interna, lo que tendría un impacto sobre el nivel y estructura salarial, algo naturalmente necesario para que la absorción de la producción china pueda ser efectiva[8].

Si bien es cierto, gracias a la reforma económica en las décadas de los 80 y 90 más de 200 millones de chinos superaron el umbral de la pobreza absoluta, el ingreso per cápita (como porcentaje del PBI) ha caído durante los últimos veinte años. Las diferencias en el crecimiento de los ingresos entre las zonas rurales y urbanas han ampliado la brecha de éstos, además de la débil red de seguridad social. Es también importante mencionar los problemas ambientales que de alguna forma repercuten sobre el crecimiento económico, así como el agotamiento de recursos y el peligro de extinción de algunas especies (producto del tráfico de animales exóticos), situaciones que se han convertido en serios cuellos de botella limitando el desarrollo económico y social y en armonía con el entorno.

Por otro lado, la desaceleración del crecimiento del PIB que tales reformas causarían sería más que compensado gracias a la estabilidad económica generalizada. A pesar de ello y para evitar que el aterrizaje sea muy fuerte Pekín empezó a acelerar  las inversiones en vías férreas y construcción de viviendas públicas, además de la introducción de una serie de medidas para ayudar a las compañías más pequeñas que podrían sostener la reactivación de la demanda interna en los próximos meses. La demanda externa tampoco se queda atrás, los pedidos de exportaciones volvieron a expandirse, pues subieron a 50.2 desde 49.0 en julio de este año.

A menos que los líderes chinos implementen reformas estructurales encaminadas a establecer un modelo de crecimiento sostenible, no podrán evitar caer en la  “trampa del ingreso medio” que ha impedido que muchas economías en desarrollo lleguen a ser consideradas como economías avanzadas. Sin lugar a dudas, China debe manejar con cautela el proceso de urbanización  y modernización ya que ofrece un enorme potencial para la demanda interna y será clave en la generación de nuevos puestos de trabajo eliminando la capacidad de producción obsoleta y dando lugar a la innovación.



[1]Las economías avanzadas crecerían 1.2% y 2.1 % para el 2013 y 2014 mientras que las economías emergentes crecerían 5.1% en 2013 y 5.4% para el 2014.
[3] Havocscope Global Black Market Information, proporciona información sobre el Mercado negro global.
[4] En 1990 la tasa de desempleo era un 2.5%,en el 2004 pasó a 4.7% ,sin embargo, actualmente en las ciudades la tasa real de desempleo podría alcanzar entre el 10 y el 15%,
[5] Una explicación sobre el significado del riesgo sistémico lo podemos encontrar en: BUSTELO, PABLO. “Globalización Financiera y Riesgo Sistémico: algunas implicaciones de las crisis asiáticas”. Reunión de Economía Mundial, Huelva, 1999. Ver: http://pendientedemigracion.ucm.es/info/eid/pb/Huelva99.pdf
[6] Moneda de la República Popular de China.
[7] El Banco Popular de China inyectó US$2.700 millones al sistema financiero en el mes de julio del 2013.
[8] En China, el modelo basado en exportaciones y  mano de obra barata no era posible absorber la producción vía demanda interna  por los bajos salarios.

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