Egipto: La transición de vuelta / Lorena Montoya

18:49:00

La denominada “Primavera Árabe”, que estalló a fines del 2010 en Túnez, significó para los países de la región y para la comunidad internacional el inicio de un cambio. No obstante, el tiempo dirá si realmente este cambio se convertirá en una transformación para el mundo árabe.
 
Lo que comenzó en Túnez con la inmolación de un hombre llamado Mohamed Bouazizi,  fue expandiéndose muy rápidamente por varios países de la región. Las revueltas y protestas se hicieron masivas, pues tenían sustento en la crisis política, económica y social en la cual se encontraban inmersos muchos de estos países y que no era resuelta por los gobiernos a cargo (Blanco, 2011).

Egipto no fue la excepción a esta serie de eventos que se sucedieron. Hosni Mubarak llevaba gobernando Egipto por casi 30 años, hasta que en febrero del 2011 se hizo inevitable su salida del poder debido a las protestas que cada vez convocaban a más egipcios. La falta de libertades políticas y la desigualdad social que prevalecía en el país fueron solo la punta del iceberg.  Tras la dimisión al cargo por parte de Mubarak, las Fuerzas Armadas egipcias tomaron el control, constituyéndose el Consejo Supremo de las FFAA. Posteriormente, se disolvió el Parlamento y se suspendió la Constitución de Egipto. Luego, las FFAA declararon que habría elecciones democráticas en un plazo de 6 meses o a finales del año, lo que tranquilizo relativamente los ánimos y los reclamos.

Estas serían las primeras elecciones democráticas en Egipto, y fueron llevadas a cabo a mediados del 2012, dando como ganador en segunda vuelta a Mohamed Morsi[1], quien llegó al poder en alianza con los Hermanos Musulmanes. Al poco tiempo de ser elegido presidente de Egipto, el gobierno de Morsi desató nuevas protestas y reclamos debido a una serie de normas decretadas que daban plenos poderes al presidente y a las FFAA. La popularidad con la cual contaba al entrar al cargo fue cayendo de modo dramático.

Tras un año de la toma de poder de Morsi, la situación en Egipto no había cambiado: seguía la crisis política, económica y social que caracterizó el surgimiento de la “Primavera Árabe”. Se impuso una agenda islamista, y junto a los Hermanos Musulmanes se tomó el poder absoluto de los aparatos estatales.

Debido a la excesiva represión por parte del Gobierno, las Fuerzas Armadas de Egipto dieron un plazo de 48 horas a Morsi para que renuncie a la presidencia, pero este hizo caso omiso al ultimátum, lo que desencadenó el pasado 3 de julio un golpe de Estado por parte de los militares. Se puso como presidente interino a Adly Mansur[2], y se conminó a todos los egipcios a respetar el proceso de transición. Se nombró como Primer Ministro a Hazem el Beblaui.[3]

Pero el golpe de Estado contra Morsi ha desatado una serie de protestas por algunos sectores que están en contra de las medidas adoptadas por las FFAA. Si bien el gobierno de Mohamed Morsi estaba concentrando el poder, éstos no creen que esa debía ser la forma de solucionar los excesos que se estaban cometiendo, pues de alguna u otra manera fue elegido en medio de un proceso democrático y avalado por la comunidad internacional (Vera, 2013).

Lo que se viene ahora para el pueblo egipcio es en alguna medida incierto, ya que nada garantiza que, si la etapa de transición lleva a nuevas elecciones, estas sean respetadas, principalmente, por las FFAA (puesto que juegan un papel importante en la estabilidad del gobierno, como es bien notorio). También queda la duda de si los Hermanos Musulmanes podrán participar en dichas elecciones, y lo que más preocupa a los observadores y analistas internacionales es si el proceso se dará bajo la supervisión militar, lo que traería, seguramente, resultados inciertos.

En todo caso, sea cual sea el escenario, se necesita más que una elección para lograr un cambio en el sistema de gobierno egipcio. Con los militares en el poder será difícil que se dé una verdadera transición a un sistema democrático. Se requieren, como dirían los analistas, de la voluntad política de los diversos actores que integran el entramado sistema político-social egipcio y una Constitución que reconozca y respete los derechos fundamentales de los ciudadanos sobre cualquier otra forma de actuar o proceder de los poderes e instituciones del Estado.

Cabe precisar, como bien lo menciona Vera (2013), que dentro del imaginario colectivo de los egipcios está aún presente la idea de que la crisis económica se debe a la crisis política, la cual se vio mermada por la intención de los Hermanos Musulmanes de acaparar todo el poder posible. Es en esto en lo que se respaldaron los militares para dar el golpe de Estado. Las Fuerzas Armadas siempre han tenido el control de los gobiernos que se han sucedido.

El pueblo egipcio no solo debe ahora protestar por el respeto a sus derechos, sino también que debe hacerlo por el respeto a las instituciones del Estado y la desmilitarización de las mismas. La oposición debe tener muy en claro esto.  

Para terminar, cabe señalar que son contados los países que reconocen que se dio un golpe de Estado en Egipto y esto debido a que hay intereses, tanto políticos como económicos, por parte de los que no se han pronunciado en contra de las medidas adoptadas por los militares egipcios.


Bibliografía

BLANCO NAVARRO, José María. (2011). Primavera Árabe. Protestas y revueltas. Análisis de factores. Instituto Español de Estudios Estratégicos. Nª 52. Julio 2011. http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2011/DIEEEO52-2011Primaveraarabe.pdf. Consultado  el 12/07/2013.

VERA FERNANDEZ, Enrique. (2013). Golpe de Estado en Egipto. ¿Y ahora, que?  Instituto Español de Estudios Estratégicos. Nª 63. Julio 2013. http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2013/DIEEEO63-2013_Egipto...y_ahora...que_EnriqueVega.pdf . Consultado el 15/07/2013.

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL. (2011). La Primavera Árabe. Nª 60. Noviembre 2011. http://solidaridad.org/uploads/documentos/documentos_revista_60_06419a93.pdf. Consultado el 12/07/2013.



[1] Presidente del Partido Libertad y Justicia (PLJ). El partido es formalmente independiente, pero mantiene estrechos lazos con los Hermanos Musulmanes. 
[2] Abogado de profesión y ex Vicepresidente de la Corte Suprema Constitucional de Egipto; fue nombrado, dos días antes del golpe de Estado por parte de las FFAA, Presidente de la Corte Suprema.
[3] Economista de reconocida trayectoria liberal, que fue brevemente Ministro de Finanzas durante la anterior etapa de gobierno de la junta militar.

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