¿Burbuja o Movimiento Social? | Alan Salinas

17:26:00

Los movilizaciones sociales del 22 y del 27 de julio pasado por parte de jóvenes organizados y no organizados, así como de diversas organizaciones del país (partidos políticos, sindicatos, sociedad civil y la barra de la U), trajo consigo dos recientes análisis de Carlos Melendez  yNelson Manrique  sobre la naturaleza de este malestar social llamado por el primero “burbuja de amor” y por el segundo “las redes de la indignación”.

Meléndez sostiene que, a diferencia de las  movilizaciones sociales  en Chile y Brasil, donde existe una fuerte clase media que puso en jaque al gobierno, el impacto en nuestro país,  no se debe a las demandas mesocráticas de un movimiento social que se está gestando, sino a la debilidad del gobierno, por no contar con un partido, con aliados y con organización para enfrentar ello. Asimismo, sostiene que si bien las tecnologías facilitan la comunicación de las movilizaciones, “no resuelven problemas de acción colectiva propias de una sociedad fragmentada como la peruana”.

Por otro lado, Nelson Manrique (siguiendo al sociólogo español Manuel Castells) precisa que se está gestando un movimiento social en el país, que tiene como herramienta principal de cohesión las redes sociales vinculadas a internet, y que tiene como demandas la calidad del sistema democrático. La acción política principal que uno puede ubicar en este movimiento, sostiene Manrique, es buscar “cambios en las mentes de las personas y en las formas de pensar. Su éxito puede medirse observando las agendas impuestas en Europa y en gran parte del mundo por los movimientos sociales de los 60: ecologismo, derechos de la mujer, ideas modernas de autogestión, independencia de los partidos políticos”.   

Como se puede apreciar, ambos analistas ponen en evidencia  tanto las debilidades como las potencialidades de lo que trajo consigo la movilización del mes pasado.  Pero a diferencia de lo que señala Manrique, en el Perú no se está gestando un movimiento social. No confundamos movimiento con protesta. Todavía seguimos en la lógica corporativista de grupos de interés, que se presentan bajo el razonamiento de malestar social o “indignación” y que no tiene correlato en una plataforma política.

Frente a ello, la cuestión es cómo unificar criterios de intermediación política para poder ensanchar o fortalecer el sistema de partidos en el país. Por el momento tenemos una lógica de “confrontación” esporádica con el sistema político. Ejemplo de ello es el proceso de revocatoria de a comienzos de año y la movilización social del mes pasado.

Los partidos políticos tienen como desafío socializar con los nuevos códigos culturales y sociales de esta nueva generación que no busca militancia, sino conciencia política sobre la calidad del sistema político y de los servicios públicos en salud y educación. Por otro lado, el desafío que tienen es cómo representar a la nueva clase media que creció al margen del Estado, dentro de la informalidad. Cómo intermediar y consolidar las propuestas de estos grupos de interés, vinculados a esta nueva clase media, es la consigna a tomar en cuenta.

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