La “reforma acuerdista” en la Universidad San Marcos / Miguel Ángel Laura

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No hay nada más trivial que tratar las cosas serias en broma y de no preocuparnos por las cosas que pasan a nuestro alrededor. Recordemos, pues, que la crítica siempre ha gozado de la libertad para meterse dentro de la vida académica. Siempre, claro está, que se mantenga dentro de los límites razonables.

Cuando uno termina de leer el cuaderno de trabajo: “Por un Acuerdo para Refundar la Facultad de Ciencias Sociales y la universidad de San Marcos”, no queda más que asombrarse por el “descubrimiento” que hacen nuestros profesores[1]: la reforma parte por elegir a buenas autoridades, legales, democráticas y con el compromiso de trabajo conjunto para que inicien los cambios. Está por demás decir que lo expuesto se refiere a un proyecto a mediano y largo plazo, teniendo como hito la elección de autoridades. Sostengo que más allá de las intenciones habría que analizar las implicancias de “lo posible” y como estas “recetas” han aparecido en distintas ocasiones, con su posterior abandono. En todo caso, para no particularizar, agrupamos los grandes temas de su exposición, en relación a los acontecimientos de los últimos años y criticamos algunas aptitudes paternalistas que aún persisten sobre el estudiantado[2].

Consideraciones cronológicas

  • 25/05/2007. Elección de Decano: Bernardino Ramírez Bautista (propuesto por la Lic. Priscila León: 14 votos a favor - 6 en blanco). Elección de la Dirección de la Unidad de Postgrado: Dr. Waldemar Espinoza Soriano (propuesto por Gudelia Escudero: 15 votos a favor - 6 en blanco).
  • 25/052010. La anulación de las elecciones en la Facultad de Medicina ocasiona la derrota de la lista 1-Acuerdo por San Marcos en AU (el mismo día los oficialistas habían aceptado la derrota, pero una “jugada” del Comité Electoral fallo en contra de estos).
  • 31/05/2010.Un profesor de Historia daba a conocer el Fraude Electoral en la Asamblea Universitaria (AU) a algunos estudiantes a las afueras de la Sala de Sesiones del Consejo de Facultad (Consejo de Facultad), llamando a la organización contra estos atropellos, con poca acogida. Este es el día de inicio de los incidentes por la elección del Decano hasta la actualidad (Héctor Salazar Zapatero sería elegido Decano en medio de diferentes disturbios y con oposición estudiantil por incumplimiento de acuerdos entre estudiantes).
  • 19/08/2010.La R.R. Nº 04370-R-10 encarga a Waldemar Espinoza el Decanato para que convoque a elección de autoridades (meses más tarde sería elegido sin fecha definida su encargatura hasta la última “Toma” de locales por parte de los estudiantes en el 2012)
  • 6/07/2012.La R.R. Nº 03602-R-12, encarga el Decanato a Jorge Aquiles Rueda Huerta por 30 días, y con la Nº 04525-R-12 se le encarga hasta la elección del decano. (El 1 de enero del 2013 es nuevamente encargado para evitar problemas con el artículo 82º del Decreto Supremo Nº 005-90-PCM - Reglamento de la Ley de Bases de la Carrera Administrativa).


Mediocridad y clientelismo: lo moralmente correcto o “las buenas intenciones no bastan”

En los últimos años se aprecia con mayor claridad no solo el abandono del Estado hacia la universidad pública; sino, también, un tribalismo político que parte de las autoridades y se impone como castigo al estudiantado. Podríamos decir que las discrepancias juveniles de algunos profesores se han arrastrado hasta la actualidad disputándose el control de la universidad y los beneficios que puedan sacar de ésta.

A inicios del nuevo siglo, el retorno del régimen democrático aseguró que el historiador Manuel Burga asuma el rectorado, donde implementó los cambios necesarios para modernizar la universidad tanto en administración como en infraestructura, pero a su vez, tuvo que enfrentar duros cuestionamientos por su “política” frente a la organización estudiantil. Los enfrentamientos casi a diario con los agentes de seguridad, la aplicación de las normas disciplinarias ante cualquier tipo de protesta y la vinculación de la organización estudiantil con “los rebrotes senderistas” llevaron a su gestión a ser considerada  anti-estudiantil por los gremios organizados. Este imaginario político que se creó entre “autoridad-estudiante” fue el detonante para el regreso de “lobbystas” (mal llamados operadores políticos) que canalizaron el malestar estudiantil y llevaron a Izquierdo Ríos al rectorado en el 2006 a cambio de prebendas y cupos en la administración.

En los años siguientes lo logrado en la gestión anterior empezó a perderse (convenios, relaciones institucionales, incluso la salida de muchos profesores o su disposición a seguir enseñando en SM). Habría que hacer notar que gran parte del lobby que se realiza en la universidad ha creado toda una red clientelar que no solo se beneficia de la crisis educativa, también se ha favorecido de la crisis de partidos, que frente a su ausencia para orientar una conciencia democrática y la toma de decisión, han debilitado la participación de una población significativa en la universidad. Además la forma de cómo estos (lobbystas) movilizan masas estudiantiles se hace a cambio de actividades festivas, acuerdos de trabajo y beneficios académicos. Solo en algunas facultades existen espacios políticos de discusión, que son el soporte del disminuido movimiento estudiantil sanmarquino.

La red clientelar sumado a la mediocridad de parte de algunos docentes (no solo incluye a docentes que no tienen un marco teórico fundamentado, sino ante todo, envuelve aquellos que carecen de metodología para la enseñanza; aquellos que prefieren que un colaborador-estudiante lo sustituya; aquellos que no pueden realizar una clase sobre determinada materia y solo hablan de noticias periodísticas; aquellos que teniendo un cargo y responsabilidades en la Facultad prefieren estar en otro centro laboral académico, etc.), ocasiona no solo una mala formación profesional, sino el poco interés por la investigación  en los estudiantes, lo cual perjudica también a la institución.

Cuando uno habla de los profesores del Frente Docente (Miembro del grupo docente "Acuerdo Institucional"[3] o "acuerdistas", e investigadores afines) es de vital importancia compararlos con otros docentes y ver de qué manera se puede aprovechar su formación académica-política para que el estudiante pueda beneficiarse de su experiencia. Pero deberíamos comparar también cuanto de ellos han estado comprometidos frente a las necesidades de turno del estudiantado, y quienes de ellos en su momento resultaron ser la contradicción de turno. Habría que preguntarse por qué la mayoría de estudiantes desconoce las agrupaciones docentes (FRENTE DOCENTE Y FRENTE UNIDO) y por qué estas aparecen solo en coyunturas electorales con una propuesta de universidad  para luego alejarse de la necesidad principal, priorizando asuntos personales.

Como es conocido la cara visible de Acuerdo Institucional es el profesor Zenón Depaz, cálido y dispuesto ante cualquier invitación a debates sobre educación y universidad pública; en contraparte su líder  Manuel Burga, es un profesor que en pocas ocasiones se le ha podido escuchar disertar sobre la situación de la universidad. Su casi ausentismo en la Facultad, luego de asumir un cargo administrativo en otra universidad, también contribuye al conformismo, por no buscar hallarse alternativas en las cátedras que este abandonó. Caso contrario es el profesor Cesar Germaná: el ex decano fue muy cuestionado durante su gestión decanal, sin embargo ha podido ganar mayor simpatía con las promociones nuevas y con ellos asegurar una corriente de opinión favorable en un sector del estudiantado; se debe tomar en cuenta que aún guarda un celo furioso frente a lo que él llama “las ideas trasnochadas” y sus diversas formas de hacer política dogmática. Los profesores Lynch y López, cuestionados por su poca disponibilidad para abrirse a otras cátedras y priorizar cuestiones políticas nacionales, quieren renovar su compromiso con la Facultad, por lo cual orientan su prioridad en la necesidad de una reforma recuperando el sentido de legalidad en la Facultad, llamando a la “unidad” y levantando una plataforma para luchar contra la corrupción y los rezagos de violencia en la universidad.

Es de rescatar que frente al desorden y la falta de compromiso de las autoridades oficialistas, los llamados “intelectuales” soliciten de parte del estudiante un compromiso para que conjuntamente se pueda (re)orientar la administración de la Facultad. Más curioso resulta que lo mismo se les pidió a los docentes en el 2011 y 2012, cuando eran los estudiantes quienes querían darle una solución al autoritarismo que impedía una correcta organización estudiantil (recuerden las plenarias durante la “Toma” de locales, las reuniones de coordinación para poner autoridades, los infinitos sesiones de Consejo de Facultad (CF) que nunca daban solución al problema, etc.) En pocas palabras: todas las propuestas que expresan los profesores son necesarias y, obviamente, todo estudiante lo sabe y lo desea. Pero ¿qué probabilidad existe que pueda convertirse en una realidad o, peor aún, que pueda ser discutida y aceptada por toda la comunidad estudiantil?

La reforma necesaria: ¿Para quién?

Abril es el inicio de la propuesta de Reforma de parte de los profesores. Pero no obstante, considero que esto también tiene algo de oportunismo (oportuno, si solo se le mira desde arriba) ya que coincide con la renovación de cargos administrativos (AU, CU, CF) en toda la universidad, lo cual implica que no solo es necesario que los “docentes pro-reforma” ganen las elecciones en su estamento universitario, sino que también dependen de los resultados estudiantiles.

Como se menciona anteriormente, discrepo de la idea que el inicio de la Reforma comience con la elección del decano (en el caso de nuestra facultad), porque esto implicaría que todo dependa de los resultados en ambos estamentos y ante los antecedentes que ya se tienen de fraude, autoritarismo y manipulación, este camino nos llevaría al fracaso vivido en años anteriores. El llamado (de los profesores) a organizarnos, movilizarnos y aspirar a un proyecto conjunto de reforma, nos debería hacer recordar al estudiantado el porqué es necesario ser actor político en la facultad y por qué ante la crisis de representación no solo hace falta un Federado, también es necesario una cultura política democrática.

Cada año que pasa son menos los jóvenes que aspiran militar en algún espacio político universitario. La decepción y la poca expectativa orgánica sumada a la mediocridad de referentes complican el deseo de cambio. En los pocos espacios que existen, en vez de empoderar a sus iniciados solo les asignan tareas manuales y de propaganda, lo que ocasiona que no exista una renovación en el liderazgo de estos grupos: son estudiantes eternos, mal formados, de retórica empalagosa y manipuladora, que solo se refugian en el activismo político. La necesidad de centralizar el trabajo en un órgano de dirección ha estado en la agenda política cerca de diez años. Las pobres diferencias entre los grupos, la disputa por controlarlo y la poca credibilidad ante los estudiantes obligan a retrasar este proyecto -que en situación de crisis hubiera podido disputar la hegemonía en la facultad-. Aún resulta esa falsa dicotomía entre una izquierda que solo es tolerante con los indiferentes y que sindica "de derecha" toda posición crítica que se le oponga (peor aun cuando las izquierdas no se pueden poner de “acuerdo” para sacar una lista única para el CF[4]).

Ese es el panorama estudiantil. Si los profesores quieren llegar a toda la población estudiantil, con su propuesta de Reforma, no es a través de “sus simpatizantes” que en algo pueden orientar las asambleas, sino por medio de un compromiso serio, en donde las decisiones sean compartidas, por el cual, al iniciarse no debe ser abandonado,-aunque dudo de esto-. Incrédulo, no por desconfiar de la capacidad académica, administrativa o política de nuestros profesores, sino porque no creo que puedan mantener todo un proceso que considero que no se va definir con la elección del Decano sino por el grado de acción colectiva se pueda generar desde el estudiantado. Las experiencias de años anteriores demuestran que va ser difícil si no existe un compromiso de toda la facultad que mínimamente pueda lograr un pacto de ambos sectores donde respeten los resultados y las preferencias estudiantiles. Insisto, solo estaría de acuerdo con la propuesta si se garantizará que el proceso una vez iniciado no se abandonará por ningún motivo.

¿Podremos confiar en los  docentes? La propuesta es más que interesante incluso si no incluyeran los análisis de  Boaventura de Sousa, o si le quitáramos la parte histórica que habla de los cambios en la Universidad Pública. La sola mención de los autores del cuadernillo es una garantía de un correcto análisis sobre el tema, pero ¿será lo mismo si tuvieran otras prioridades? Analizando, los estudiantes, ¿qué estamos dispuestos a perder por lograr nuestro objetivo? Años anteriores, por no perder el ciclo o ante la llegada de los exámenes, muchos desistieron de las acciones tomadas e incluso muchos profesores a sabiendas de las acciones estudiantiles siguieron dictando clases. Bueno en todo caso que este sea el antecedente para un mejor dialogo.

Ese “otro” llamado consejero estudiantil: el dilema de “(no) ser/hacer” gestión

El Consejo de Facultad está conformado de la siguiente manera:

  • 06 docentes principales por tres (3) años
  • 04 docentes asociados por tres (3) años
  • 02 docentes auxiliares por dos (2) años
  • 07 estudiantes por un (1) año
  • 01 representante de los graduados por dos (2) años.


La expectativa: El FRENTE DOCENTE gana en principales (6 votos) y el FRENTE UNIDO gana en auxiliares (2 votos). En asociados frente a las últimas irregularidades en el Comité Electoral es casi incierta dar un resultado (el FRENTE DOCENTE tendría la ventaja, caso no existan irregularidades).El graduado por lo general es oficialista (no se gana problemas). El estudiantado siempre se verá ante la duda de cuál sector docente apoyar.

Hablar de las particularidades de cada lista está de más. En general lo que deberíamos saber:

  • Una lista independiente es aquella que va con números par (2, 4, 6, 8), porque las que son impares (1, 3, 5) son las que se van con alguna lista a AU y/o CU y eso implica que no son tan “inocentes” en última instancia.
  • Dos listas tienen el reclamo de mirar en el marxismo (o en sus iconos revolucionarios) ejemplos a seguir, políticamente hablando.
  • Una lista se ha independizado de sus estigmas lobbystas e intenta ir “independientemente” (¿”planchará”?[5]).
  • Una lista tiene el apoyo directo de los profesores que se refleja en su discurso y su simpatía explicita.
  • Una lista de “las izquierdas” (cada una más “rosada”[6] que la anterior) de las tres que van será la ganadora, pero esperará los resultados de los docentes para escoger decano.
  • Todas las listas tienen a la misma gente con las que siempre contó en anteriores elecciones, pero con otro nombre.
  • Todas las listas tienen las mismas promesas y propuestas que las otras, solo se diferencian en el material de la propaganda y lo que te puedan regalar.
  • Una lista de “las izquierdas” nunca haría trato con la gente de Acuerdo Institucional, por lo cual apoya al otro sector (sería ir contra su discurso político).
  • Ninguna lista tiene trabajo partidario real, por lo cual el voto que algunos grupos tuvieron el año pasado podría irse hacia otros grupos.


Ninguna lista es de mi agrado, pero si yo votará lo haría por aquella que sea realista y me diga que de todas maneras hará gestión con los oficialistas y promueva alguna mejora administrativa. Pregúntense usted… ¿Dónde estuvieron las propuestas de reforma en estos últimos 3 años?



[1] Cf. LYNCH, Nicolás; GERMANA, César; COLECTIVO DOCENTE “TODOS SOMOS JUANA HUAMÁN”; y Sinesio LÓPEZ. Por un Acuerdo para refundar la Facultad de Ciencias Sociales y la Universidad de San Marcos. Lima: UNMSM, 2013. <http://es.scribd.com/doc/137913456/Acuerdo-Para-San-Marcos>. Algunos de los connotados docentes sanmarquinos que realizan este análisis sobre la realidad de, tal vez, la más importantes facultad pública de ciencias sociales han ocupado importantes cargos en períodos anteriores: Dr. César Germaná Cavero (Decano de CCSS entre 2001-2006 y, al mismo tiempo, Director del Post Grado de la Facultad en dicho período); Dr. Sinesio López (destacado sociólogo y articulista, entre los años 2004 y 2006 fue muy criticado por sus estudiantes por su constante ausentismo a clases en la UNMSM, consejero de facultad en 2008, asistió un par de veces).
[2] Ibídem. El documento “Por un Acuerdo para Refundar la Facultad de Ciencias Sociales y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos” fue expuesto en dicha facultad el 02 de mayo del 2013, invitando a su debate y consideración por parte de docentes, estudiantes y egresados. Este artículo es una respuesta a dicha invitación en base a la propia experiencia del articulista tanto como estudiante y dirigente estudiantil en dicha facultad, hoy ya egresado de la E.A.P. de Sociología.
[3] “Acuerdo Institucional” es un sector de docentes con enorme y merecida reputación académica y profesional quienes ocuparon importantes cargos en la UNMSM a partir del 2001, año en el cual fue elegido como rector sanmarquino el historiador Manuel Burga. Para más información, ver: http://acuerdosanmarcos.edu.pe/quienes-somos/historia/
[4] Por lo general como en todos los años en que se eligen decano, las izquierdas tienden a realizar algunas coordinaciones para sumar esfuerzas. En el 2007, estudiantes maoístas, guevaristas, post-marxistas y progresistas afines se juntaron para colocar de decano a Bernardino Ramírez, en oposición a Acuerdo Institucional. Las diferentes traiciones dentro de ellos, sumado al servilismo de algunos conllevo a que años posteriores desconfiaran de un trabajo conjunto hacia el cogobierno. En abril último se intentó un dialogo entre jóvenes militantes de los partidos izquierdistas y miembros de movimientos universitarios, pero al primar sus discrepancias personales no pudieron concretar el proyecto. Actualmente cada una se reclama democrática, independiente, nueva y honesta: ¿Dónde estuvieron estos últimos años de crisis en la facultad?
[5] En el argot político-universitario, refiere a que los resultados que obtenga una lista de candidatos estudiantiles pueda, tal vez, ser similares o estar influenciados por los resultados obtenidos por las listas de candidatos docentes en estamentos como la Asamblea Universitaria y el Consejo Universitario.
[6] Terminologías utilizadas comúnmente en política para describir grupos de la izquierda política que no utilizan las tesis marxistas como fundamento principal de su ideario, siendo más cercanos a las corrientes de pensamiento “social-demócrata”.


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