La II Cumbre de la CELAC y Cuba en la Presidencia pro témpore / Luciano Quispe Robles

20:26:00

La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) llevada a cabo el 28 de enero en Santiago de Chile tuvo como principal acontecimiento el nombramiento del presidente del único régimen comunista en la región, el cubano Raúl Castro, como presidente pro-témpore del organismo para el año 2013. Araíz de la indignación de algunos sectores políticos y el optimismo de otros, cabe preguntarse por los efectos concretos de este nombramiento a la cabeza de un organismo que se suma a la larga lista de esfuerzos de integración regional. ¿Implica el nombramiento de Castro algo nuevo para el panorama regional latinoamericano?

¿Qué esperar de la CELAC?

Puede ser apresurado evaluar la CELAC con apenas tres años de existencia[1]; sin embargo, sus primeros años pueden darnos luz sobre lo que vendrá en el futuro. En su corto período de existencia, la CELAC no ha logrado nada que denote un progreso efectivo en la integración. No ha desarrollado instituciones ni mecanismos relevantes para la región y está aún muy lejos de lograr algún acuerdo vinculante, debido en gran parte a que no parece encontrarse en la agenda de los países más importantes.

Uno de los objetivos principales de CELAC es fortalecer la integración de las economías en Latinoamérica; sin embargo, la integración de estas se explica más por iniciativas bilaterales o multilaterales pero de carácter subregional (UNASUR; MERCOSUR; CAN; CARICOM). No hay ninguna propuesta específica de cómo articular los distintos acuerdos comerciales en la región, sino un simbólico respaldo a los acuerdos ya existentes[2]. Es incluso difícil hablar de una integración comercial propiamente regional, cuando muchas de las economías latinoamericanas están más orientadas hacia afuera de la región, sobre todo México y las economías centroamericanas y del Caribe, vinculadas a los Estados Unidos, lo cual llama la atención puesto que la CELAC surgió con la idea de establecer un contrapeso a Estados Unidos en el hemisferio.

La experiencia de la integración regional latinoamericana deja claro que el liderazgo es fundamental para que un proyecto tenga éxito o fracase. La CELACbusca concretar un espacio de integración que incluya a todos los países latinoamericanos sin excepción, desde el norte de México hasta Tierra del fuego. Ello implica que dos grandes países como Brasil y México podrían asumir el liderazgo necesario; sin embargo, ello no está del todo asegurado. Brasil, más que liderar la región, busca consolidar su papel de actor internacional fuera de la región al mismo tiempo que anda concentrado en cuestiones domésticas de suma importancia para mantener su hegemonía regional, mientras que México, además de su vinculación simbiótica con Estados Unidos, parece haber encontrado una mayor comodidad en proyectos que miran más allá de Latinoamérica, como la reciente creación del Arco del Pacífico, junto a Colombia, Perú y Chile. El vacío de liderazgo en la CELAC ha posibilitado que determinados líderes como el fallecido Chávez de Venezuela o Castro de Cuba lo hayan presentado como un organismo que surge en contraposición a la OEA y EEUU; sin embargo, son liderazgos muy limitados y resistidos.

¿Es relevante CELAC para atender los asuntos regionales?

Su antecedente, el Grupo de Río, intentó mediar en el conflicto entre Ecuador y Colombia en el 2009, que se solucionó más por la va bilateral que por la multilateral y no cesó el conflicto definitivamente. Una vez constituida, la CELACaprobó el 2011 una Cláusula democrática para la región cuando dentro de la región ya existen otras cláusulas similares, como la de UNASUR del 2010. En ese sentido, ¿se puede asumir que UNASUR pone a disposición del CELAC sus instrumentos democráticos? Por otro lado, estas cláusulas democráticas coexisten junto a la Carta Democrática de la OEA, que existe desde los años 90. Los problemas que surgen de la existencia de diferentes herramientas para un mismo objetivo es que se superponen entre sí, y finalmente como se vio en el caso entre la OEA y la UNASUR al atender el conflicto boliviano del 2008, la diferencia de interpretaciones de un problema puede afectar el prestigio y la relevancia de un organismo. Por otro lado, la CELAC no tuvo ningún pronunciamiento significativo durante la crisis electoral en Venezuela[3].

¿Qué significa que Cuba encabece la CELAC?

Los diferentes líderes opositores al régimen cubano, entre ellos grupos defensores de derechos humanos han calificado la elección de Castro como un retroceso para los esfuerzos de integración en América Latina y un atentado contra los principios democráticos sobre los que se erige el proyecto. En efecto, el régimen cubano, a pesar de haber dado pasos significativos hacia la liberalización del país, aún continúa siendo un régimen autoritario, represivo y con una gran cantidad de presos políticos (lo cual resulta contradictorio habiendo asumido la CELAC compromisos democráticos).

Por otro lado, el discurso pronunciado por Castro al asumir el cargo podría no hacer más que preocupar a sus detractores. Para el líder cubano, la integración latinoamericana solo puede entenderse en contraposición a la injerencia extranjera que han practicado y practican aún los Estados Unidos y otras potencias occidentales además de las grandes empresas transnacionales que controlarían los recursos naturales de la región. A diferencia de su antecesor, el chileno Sebastián Piñera, Castro tiene una visión muy politizada y menos pragmática de la integración.

Sin embargo, cabe preguntarnos también por los efectos reales de este acontecimiento. La presidencia de Castro, como el mismo lo ha señalado, no durará más de un año y es además asistida por una troika conformada por gobierno antecesor, Chile, y el sucesor, Costa Rica; por lo tanto, la presidencia por sí sola no tiene efectos determinantes en el rumbo futuro del organismo. Por otro lado, la CELAC aún no cuenta con una institucionalidad efectiva, no tiene presupuesto y posee objetivos demasiado amplios y difusos que no hacen más que generar incertidumbre sobre el futuro de esta organización. 

Antes que efectos prácticos, la CELACsolo ha tenido efectos simbólicos, que han sido explotados sobre todo por los gobiernos de izquierda. La elección de Castro se agota en el plano simbólico, para dar a entender que la integración no tiene un carácter excluyente, y no parecería tener mayores efectos positivos ni negativos concretos en el plano regional en tanto no es aún un organismo efectivo.

Las consecuencias podrían darse en otro nivel: la reactivación de la diplomacia cubana y su reintegración en la política regional. Ausente durante mucho tiempo de los foros regionales, esta vez Cuba asume una gran responsabilidad tanto en la profundización de la relaciones entre los países miembros de CELAC como en las que se han tendido con la Unión Europea y Estados Unidos. En ese sentido, la elección de Castro es más importante para Cuba que para Latinoamérica y podría ser aprovechada para relanzar el país a nivel regional; ello dependerá finalmente de la visión que tengan los Castro de Latinoamérica. 

Luego de cinco meses, no se ha observado nada notable aún. La CELAC aún no traspasa el limbo de la irrelevancia y su viabilidad podría verse comprometida sin un liderazgo fuerte. Cuba no ocupa ese lugar.



[1] Antes de formalizarse como organismo, los países miembros formaban parte del Grupo de Río, con reuniones periódicas de mandatarios para atender asuntos de carácter regional.
[2] Cabe mencionar además que la reciente cumbre entre empresarios latinoamericanos y de la Unión Europea (EU-LAC) no es una innovación de este organismo sino una instancia que viene operando desde 1999.
[3] Recomendable sobre el liderazgo ver los ensayos de Francisco Rojas Aravena: Escenarios globales inciertos: los desafíos de la CELAC. 1era edición. San José: FLACSO (2011), y La CELAC y la integración latinoamericana y caribeña. Salamanca: NUSO (2012).

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