Repensando la relación chino-norcoreana: La contención sobreestimada / Luciano Quispe Robles

20:05:00


Existe al parecer un amplio consenso entre académicos y analistas internacionales respecto a los límites de las recientes amenazas de Corea del Norte de atacar a su vecina en el sur y a los Estados Unidos. Las amenazas nucleares del joven Kim Jong Un no pasan de ser mera retórica cuando observamos que Corea del Norte se haya constreñida  por diversos factores exógenos de carácter regional y global que limitan su comportamiento[1]. Por otro lado, las amenazas norcoreanas ya tienen acostumbrada a gran parte de la comunidad internacional, y ni siquiera los mismos surcoreanos se muestran tan alarmados[2].

Algunos analistas concluyen entonces que nada sustancial habría cambiado a partir de los últimos eventos. Este artículo busca explicar por qué la política regional en el norte asiático sí podría cambiar a partir de ahora. En específico la política exterior china respecto al asunto norcoreano. Que China modifique su relación con Corea del Norte no solo tendría implicancias para la relación entre esos dos países, sino también para la estabilidad de la península y para la competencia regional chino-estadounidense por espacios de influencia. El cambio sería motivado principalmente por razones de seguridad así como por la necesidad de no alterar el equilibrio regional a favor de sus adversarios.

Una relación complicada

El apoyo de China a Corea del Norte inicia con la invasión de este último a Corea del Sur en 1950, dando inicio a la Guerra de Corea. Frente a la intervención de la ONU y Estados Unidos en favor de Corea del Sur, fue inevitable que China no fuera ajena a una guerra cercana a sus fronteras que comprometía además su seguridad: una victoria de Corea del Sur supondría compartir frontera con un país aliado de occidente y con tropas estadounidenses en su territorio. Una victoria de la aliada norcoreana, por su parte, serviría para contener el avance occidental y al mismo tiempo resguardar su frontera.

La cooperación entre China y Corea del Norte, vinculados por la ideología comunista, su política antiamericana y sus regímenes militaristas, se mantuvo durante las décadas siguientes e hizo propicia la firma de un tratado de cooperación militar y defensa mutua en 1961 que sigue vigente hasta el día de hoy y que aseguraría el apoyo chino a la dinastía Kim frente a un ataque enemigo. La relación se volvería más estrecha a partir de fines del siglo pasado, en parte debido a la agresividad en la diplomacia china que imprimiría la Administración Hu para con sus vecinos asiáticos, pero también por las urgencias por las que atravesaba Corea del Norte, con fuertes hambrunas y carencia de alimentos[3].

Sin embargo, la obtención de armamento nuclear por parte de Pyongyang, los ensayos nucleares realizados en 2006, 2009 y 2013, y el ataque que realizó a un buque y a una isla sur-coreanos en el 2010, resultaron incómodos para China, quien no dudó en apoyar las sanciones por parte del Consejo de Seguridad en el caso específico de los ensayos nucleares. El carácter belicista que el régimen de los Kim ha demostrado en los últimos años ha complicado las relaciones chino-norcoreanas y ha significado una constante preocupación para este último país, más que una ventaja estratégica.

“Corea del Norte no tiene amigos”

Podríamos darle algo de razón a un titular del diario El País[4] cuando señala que Corea del Norte no tiene amigos. Pero en realidad ningún Estado lo tiene; la amistad parece ser un factor irrelevante en un mundo en donde los actores se mueven primordialmente por intereses. China tiene intereses en Corea del Norte y solo ello permite que continúe brindándole apoyo. Al parecer, los costos de dejar a Pyongyang a su suerte son más altos que el seguir soportándolo como vecino.

En primer lugar, China ve como prioritario asegurar la estabilidad en la península coreana, pero sobre todo la estabilidad del régimen norcoreano. El desplome de dicho régimen, que se ha vuelto sumamente ideológico y se encuentra aislado a nivel internacional, conllevaría a una posterior reunificación de la península bajo Seúl, restando la influencia china en la región y obligándole a compartir frontera con un adversario directo. Es por ello que el alimento y la asistencia china tienen un propósito fundamental que va más allá de rescatar a la población norcoreana[5]

En segundo lugar, la política exterior hacia Corea del Norte le permite ejercer influencia sobre una parte de la región y mostrarse como un actor visible e importante para toda Asia. Las negociaciones de "a seis bandas"[6] le permiten a China no solo erigirse como un actor fundamental para cualquier negociación con Pyongyang, sino también para entablar un diálogo directo con otras potencias y subpotencias asiáticas y extra regionales. Finalmente, es importante para China ejercer influencia sobre Corea del Norte para evitar algún conflicto con Corea del Sur y evitar que se genere una escalada armamentística que reforzaría la capacidad militar de vecinos fuera de su influencia. Pero, ¿en qué medida se ha logrado esto?

Replantear la relación

Es evidente que la última declaración de guerra de Pyongyang hacia Seúl y las amenazas a Washington demuestran que China no controla al gobierno norcoreano. Si ello sucediera, China bien podría haberse ahorrado ese clima de tensión tan cercano a su frontera que en nada le favorece y que más bien compromete su seguridad. A pesar de los fuertes lazos de dependencia económica y tecnológica, el gobierno de Kim ha podido dirigir su política exterior sin necesidad de consultar a sus pares chinos, motivado principalmente por cuestiones de política interna y ansias de protagonismo internacional. Así, la influencia China sobre Corea del Norte se ha sobredimensionado.

Ante ello, la pasividad de China podría haber llegado a un límite y las circunstancias le exigirían un papel más activo en el asunto. La urgencia que tendría ahora es la de alinear la política exterior norcoreana a la suya para evitar más exabruptos. El reto que tiene China ahora es la de reforzar su insuficiente influencia en el gobierno norcoreano y motivarlos a implementar reformas que la salven de la crisis económica y alimentaria en la que se encuentra inmerso debido a su aislamiento internacional y rigidez económica. Mantener a Corea del Norte tal y como se encuentra en la actualidad implicaría mantener una amenaza latente para la seguridad china, para la estabilidad regional y la estrategia de contención a la presencia estadounidense. Lo que puede esperarse es un involucramiento más activo de parte de China y una mayor imposición de condiciones al régimen norcoreano para forzarlo a actuar acorde a sus intereses. Finalmente, parece ser que solo Pekín tiene la capacidad de doblegar a Corea del Norte y que gran parte de la responsabilidad está en sus manos.



* El autor es politólogo especialista en Relaciones Internacionales de la PUCP.
[1] Desde una perspectiva sistémica, propia de la teoría de las Relaciones Internacionales, habría que considerar que Corea del Norte se halla inmersa dentro de una estructura de poder regional e internacional y que no puede actuar independientemente de ella. La teoría del balance de poder señalaría, por ejemplo, que si Corea del Norte rompe la estabilidad regional generada por China y EEUU en la península y con la utilización de armamento nuclear, podría generar una situación conflictiva que conllevaría a su auto destrucción.
[2] Un reporte de CNN del 29 de marzo titulado “Los surcoreanos están acostumbrados a las amenazas de aniquilación” muestra cómo las bravatas belicistas de los Kim apenas alteran a los surcoreanos.
Curiosamente en otras partes del mundo el temor a los misiles nucleares surcoreanos es mucho mayor.
[3]  Un reporte del CFR del 2013 titulado “The China- North Korea relationship” señala que, desde el 2008, China se ha vuelto el mayor proveedor de ayuda humanitaria hacia Corea del Norte. En específico, que el 90% de la energía norcoreana es china, así como el 40% de alimentos y el 80% de sus bienes de consumo.
[4] Noticia del 30 de marzo del diario El País titulado “’Nosotros tenemos amigos, pero los norcoreanos están solos’”. Sería interesante que los surcoreanos se pregunten también por la sinceridad de sus “amistades”.
[5] Según el informe “China-North Korea relations” del Congressional Reseach Service de los EEUU (2010), gran parte de la asistencia china estaría dirigida con preferencia a las clases aristocráticas y militares norcoreanas (que de alguna forma son el soporte del régimen). Asimismo, gran parte de los norcoreanos que huyen de su país atravesando la frontera son devueltos por China para ser sometidos a medidas correctivas en campos de concentración norcoreanos o para ser ejecutados.
[6] Espacio multilateral de diálogo conformado por seis países que busca contener el avance nuclear norcoreano. Participan EEUU, Japón, Corea del Norte, Corea del Sur, Rusia y China.

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