Formación de alianzas políticas para el 2016 / Pedro Guevara

11:37:00


Con el escenario de la revocatoria hemos vuelto a visualizar toda la maquinaria política que solo se ve en épocas de campañas regionales o presidenciales. Lo interesante de esta revocatoria que solo tuvo dos opciones (SI o NO) es que nos hace prever a grandes rasgos lo que puede suceder el año 2016 durante las elecciones presidenciales, en tanto la consolidación de dos bloques ha empezado a darse de una manera tibia: Por un lado el bando del Partido Nacionalista (cuyas bases sí participaron activamente de este proceso a diferencia de la pareja presidencial), Perú Posible, Acción Popular y la posible adhesión de una “Izquierda” que nunca termina de cuajarse como fuerza independiente. Por otro lado la alianza entre el APRA, Fuerza Popular, Solidaridad Nacional y seguidores de Pedro Pablo Kuczynski (pese a su condicionado apoyo al NO) ha dejado también huella sobre lo que este otro sector político pueda hacer como “globo de ensayo” frente al futuro escenario presidencial. A continuación pasaré a exponer mis argumentos que sustenten dicho escenario.

Partido Nacionalista, Perú Posible, Acción Popular y las Izquierdas

El partido oficialista tiene intenciones de ser representado por su lideresa Nadine Heredia en la próxima campaña presidencial, pero por ley, esto le es impedido a la Sra. Nadine[1]. Por ende, modificar la ley, sería hacerlo con nombre propio, lo cual sería objeto de muchas críticas incluso de otros sectores políticos que están del mismo bando de su movimiento político. A eso se suma que Nadine Heredia es una mujer joven para la escena política y que tranquilamente podría esperar su postulación para el 2021, sin que eso signifique perder presencia política a nivel nacional.

En los casos de Acción Popular como la izquierda (Fuerza Ciudadana, Tierra y Libertad (ahora Tierra y Dignidad[2]), Fuerza Social y Patria Roja), ambos representan un sector muy interesante y con ideas que pueden atraer a distintos sectores de la población. Sin embargo, esta posibilidad se ve frenada al no terminar por consolidar una posición con miras de crecimiento a nivel político, puesto que ninguno de los dos sectores tienen un líder representativo y carismático que tenga presencia constante en la población, lo que significaría que, de querer seguir teniendo existencia política en el ámbito nacional tendrían que apoyarse dentro de una alianza política que, por lo menos, les asegure una posibilidad de colocar representantes en el Poder Legislativo y así mantener su vigencia política.

Queda claro también que la derrota tan vergonzante que sufrió Alejandro Toledo en el 2011 en las elecciones presidenciales, en las cuales no llegó a ni a la segunda vuelta, significó un duro golpe y dejó un ánimo de revancha. Aunque la presencia de Perú Posible a través de la Coordinadora Por el No (Anel Towsend) significó un “refresco” en la imagen de este partido, es casi seguro que Toledo va a querer desquitarse el 2016 y optar por la candidatura presidencial. Lo cierto es que cada vez que un presidente en el Perú se ha querido re-elegir, siempre ha tenido que esperar que pase dos periodos presidenciales para poder hacerlo (Manuel Prado, Fernando Belaúnde, Alan García) y Alejandro Toledo no querrá dejar pasar esta oportunidad.

El otro bando: la derecha política peruana

Por el otro lado considero que ya tenemos un bando que tiene casi una alianza definida: El Apra, Fuerza Popular y Solidaridad Nacional. El líder natural de este sector se muestra en Alan García, personaje que en vez de dejar la escena política luego de su último periodo presidencial, sigue muy activo, escribiendo libros[3], dando entrevistas de televisión de vez en cuando, y opinando sobre temas de coyuntura nacional, aparte de poner a andar a la maquinaria de su partido en una causa ajena como la revocatoria, con la finalidad de que no se pierda la costumbre de hacer política y se llegue afinado para el 2016.

El fujimorismo, ahora llamado Fuerza Popular, siente el desgaste de colocar todas sus fuerzas en el indulto de su líder natural, Alberto Fujimori, pero esta situación desgasta y opaca a Keiko Fujimori, que no ha tenido una aparición brillante y que por el contrario, salvo por el tema del indulto, no aparece más en los medios de comunicación. Incluso, el fujimorismo, pese a su probada capacidad de mover recursos durante elecciones, no se sacude del todo de las acusaciones de corrupción, autoritarismo y manejo asistencialista y clientelar de los programas sociales que tanto le hicieron mella en la campaña presidencial pasada[4].

Por ello, la derecha sabe bien que no puede darse el lujo de dividirse en tantos candidatos presidenciales como lo hizo el 2011, pues esto al final le resta fuerza y le da más chance al bloque opositor de centro o de las “izquierdas”. Luis Castañeda de Solidaridad Nacional en un intento desesperado por poder conseguir su reaparición en política, apostó toda la maquinaria política de su partido en la revocatoria de la Sra. Susana Villarán y al ser su resultado totalmente negativo (perdió a sus regidores en el Consejo Metropolitano), ha significado un golpe durísimo que difícilmente podría recuperarse y lo sepulta de toda posibilidad de liderar este bando al hacerse otra vez público los extraños manejos habidos en la gestión de la ciudad de Lima entre 2002 y 2010, además de su conducta poco sincera al no aclarar si lideraba o no este bloque revocador aun cuando videos y audios confirmaban su constante coordinación con los promotores de la revocatoria a Susana Villarán[5].

Por el lado del Partido Popular Cristiano, que en esta oportunidad optó por el bando del NO en la revocatoria[6] (esto por una cuestión de interés, ya que tiene una gran cantidad de regidores en la municipalidad) no es un partido a fin a las ideas de la izquierda, y por el contrario, es un partido que llevó a Pedro Pablo Kuczynski (PPK) a las elecciones del 2011 y que aún mantiene las expectativas de que su lideresa, Lourdes Flores Nano, acumule nuevamente capital político que les permita liderar y no acompañar una alianza de derecha más institucionalizada para el bicentenario. Sobre PPK, dudo que vuelva a postular debido a su avanzada edad y también a su conducta política sinuosa tanto en la segunda vuelta electoral del 2011 y su extraña adhesión al NO a la revocatoria en la que finalmente decidió por solo aparecer en cámaras para mostrar su respaldo, pero no hacerse presente en Perú en el día de la votación. Sin partido propio, sin organización política descentralizada, su edad y un discurso demasiado alejado de los sectores populares, todo apunta a que finalmente se sume a este bando de la derecha.

Es claro que en este escenario, queda como líder natural de este bando Alan García, quien de postular al 2016, todo indica que tiene asegurado su pase a segunda vuelta electoral. No creo que Fuerza Popular deje de postular con candidato propio a estas elecciones, pero veo difícil su llegada a la segunda vuelta si es que se consolida un bloque electoral que reúna a grupos como el Partido Nacionalista, Perú Posible, Acción Popular y las Izquierdas. De consolidarse 1 ó 2 grupos en este espectro político lo cual sería saludable para el público elector, se vería por fin una diferencia de programas políticos para el gobierno de nuestro país y el debate político volvería a nutrirse de propuestas de lo que debe ser el país y no solo llenarse con anécdotas electorales.

Finalmente, considero saludable para la política peruana que se empiecen a generar bloques consolidados, o por lo menos fuertes electoralmente y que tanto bien le harían a la política nacional. Ello, permitiría notar rápidamente a una serie de candidatos que no tienen una propuesta ideológica, ni mucho menos una propuesta técnica seria para el gobierno nacional, y que solo buscan intereses personales y no de grupos o colectivos políticos, por lo que nominalmente quedarían marginados de la preferencia electoral. La política necesita madurez, consolidación de equipos tecnocráticos y necesita de alianzas que fortalezcan la institucionalidad democrática entre partidos políticos o movimientos cercanos y en ese sentido, este escenario sería muy ventajoso para el futuro elector y futuro gobernante.



[4] Osmar Alberto Gonzales: ‘’Para garantizar a la autocracia. Fuerzas Armadas y fujimorismo en el Perú de los años noventa’’. Estudios Políticos N 30 2007 pag. 79 - 109

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