Sencillamente, Revolución Ciudadana / Virginia Cordero

20:12:00

La Revolución Ciudadana es más que el “sueño ecuatoriano”, es una realidad. Rafael Correa, presidente reelecto del Ecuador, con un 56,7%[1] de votación, ha devuelto la esperanza de que sea posible un país mejor. Este masivo apoyo de la ciudadanía a Alianza PAIS no es más que el reflejo de la transformación que está viviendo Ecuador.

Más allá de la Revolución Vial, tal vez la obra físicamente más visible que ha emprendido la Revolución Ciudadana, hay obras y proyectos más profundos y de mayor alcance. La Revolución Educativa, la Revolución en la Salud y la Misión Manuela Espejo[2], son aspectos fundamentales que han transformado no sólo la estructura, sino también el imaginario del país.

En la actualidad se percibe un proceso en el cual las mayorías se sienten parte de la transformación, y se generan nuevas expectativas que se resumen en el apoyo a Correa. Algunos datos: la extrema pobreza en Ecuador se redujo a un dígito en el 2012, siendo una cifra histórica para el país; la inversión en educación ha aumentado 8 veces del 2006 al 2011; y la Misión Manuela Espejo, entre el 2010 y el 2011, atendió a más de 130 mil personas con discapacidades.[3]

Uno de los puntos más criticados, entre las acciones del Gobierno, es el acceso a la educación superior. La oposición ha manejado un argumento irreal que invisibiliza los verdaderos logros en la democratización del acceso a la educación superior. Según la oposición, ya no existiría libertad para elegir la carrera que se quiere estudiar y el acceso ahora sería reducido para un grupo selecto de la población. La realidad es otra. René Ramírez, Secretario Nacional de Ciencia, Tecnología y Educación Superior, precisó que antes del gobierno de Rafael Correa, 7 de cada 10 personas que ingresaban a la universidad pertenecían al 20% más rico de la población; hoy, en cambio, se ha duplicado la matrícula para los más pobres, indígenas y afros. Además, un aspecto a resaltar, es el importante acceso a becas otorgadas por el Estado para estudiar en el exterior.

Por otro lado, la renegociación de la deuda, la expulsión de la Base de Manta del país, el rechazo a los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, han devuelto a Ecuador su soberanía. En estas últimas elecciones algunos candidatos han criticado al proyecto de Correa como “cerrado al mundo”, pero ahora los caminos que se abren son otros. La Revolución Energética, la Refinería del Sur y la integración latinoamericana –con la ALBA y la UNASUR–, engrandecen a Ecuador como un país no subordinado a los intereses de las grandes potencias mundiales.

Si después de todos estos cambios, de todas las transformaciones en estos 6 años de Revolución Ciudadana, hay alguien que no se explica por qué Rafael Correa ganó las elecciones del 17 de febrero –alcanzando además una amplia mayoría en la Asamblea Nacional (más de 90 asambleístas)–, entonces se está negando una realidad fundamental: el “sueño ecuatoriano” ha devuelto el sueño de vivir y crecer en un país más justo, equitativo y solidario.


[1] Datos del Consejo Nacional Electoral, al 24 de febrero de 2013, con un 94, 94% de las actas escrutadas.
[2] Proyecto social, impulsado desde la Vicepresidencia, que trabaja con los discapacitados.
[3] Datos tomados de “100 logros de la Revolución Ciudadana”. Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo.

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