Polarización ideológica en la Región Andina: El caso de Perú y Bolivia / Alejandro Mejía

23:06:00

En estos tiempos la confrontación de ideologías y modelos económicos cobra importancia en el debate internacional, la Región Andina es un caso interesante de analizar.

El proceso actual de la región andina se ve enmarcado en una división en torno al discurso ideológico que caracteriza a los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Por un lado, Bolivia y Ecuador manejan una retórica de confrontación a la influencia norteamericana en la región pero que, respectivamente, siguen procesos particulares en sus gobiernos de lo que se entiende por el “modelo bolivariano” de gobierno que tuvo su origen en Venezuela. Por otro lado, Colombia y Perú están marcados por un discurso que sigue los lineamientos de la influencia norteamericana en la región y que va ligado a la defensa de los tratados de libre comercio y del seguimiento de un modelo económico acorde a las directivas emitidas desde Washington.

¿A qué se debe esta polarización en el discurso político en la CAN que impide el establecimiento de mayores lazos entre los países andinos?

Podemos esbozar algunas ideas. En primer lugar, el establecimiento de gobiernos populistas tanto en Bolivia y Ecuador, que siguen las directrices de la influencia chavista en sus gobiernos, ha determinado el enfriamiento de las relaciones entre estos países y sus pares de Perú y Colombia. En segundo lugar, las divergencias en los modelos económicos ha impedido el establecimiento de un mayor número de acuerdos en materia económica en tiempos en que se piensa más en priorizar los lazos en el Mercosur.

Finalmente, el factor de la influencia norteamericana es determinante, puesto que tanto en Ecuador y Bolivia, los mecanismos como la “re-elección presidencial” han generado que los gobiernos afines a un discurso bolivariano se consoliden en el poder (en coyunturas de crisis de partidos tradicionales), mientras que en Perú y Colombia, la influencia norteamericana se ve ligada al apoyo de  la lucha contra el narcotráfico y a las preferencias económicas que gozan los productos de ambos países en el mercado norteamericano.

Sin embargo, yendo más allá del análisis del discurso para explicar el escenario que vive la región andina en estos días, me interesa hacer una comparación entre Perú y Bolivia acerca de cómo el discurso político ayuda a entender la situación actual que viven tanto el gobierno de Humala y el de Morales. El factor determinante a tomar en cuenta es el discurso político que lo podemos analizar desde los años en que ambos gobernantes llegaron al poder.

Un escenario que explica la situación actual de Perú y Bolivia es el contexto de bajo qué discurso llegaron al poder tanto Humala como Morales. En el caso boliviano, Evo Morales utilizó en el 2006 un discurso político contestatario al modelo económico de corte neoliberal con dos propuestas fundamentales: la nacionalización de los hidrocarburos (entiéndase esto como un cambio en el modelo económico) y el llamado a una Asamblea Constituyente. Está de más decir que cuando llegó al poder cumplió a cabalidad sus promesas de campaña que explican porque aún en estos días goza de popularidad, haciendo que según muchos analistas bolivianos su re-elección sea casi segura el 2014.

Por otro lado, en Perú, Humala utilizó una retórica similar a la de Morales para llegar al poder en el 2011. Propuestas como el cambio del modelo económico y el llamado a una Asamblea Constituyente constituyó un apoyo muy grande en las clases pobres y en sectores indígenas en el sur peruano. Sin embargo, en un país donde el electorado urbano y el centralismo limeño han denegado la ejecución de propuestas impulsadas desde los sectores bajos, Ollanta tuvo que tranzar alianzas en Lima y alejarse de sus propuestas iniciales. Esto, puede explicar el año convulsionado que ha tenido con respecto a conflictos sociales y otros problemas en el sur del país.

Muchos pueden argumentar que el escenario que vivieron Perú y Bolivia en dichas coyunturas electorales donde Morales y Ollanta llegaron al poder, no explica lo suficiente el proceso actual; sin embargo, ambos países se caracterizan por un electorado que demanda “hechos y no palabras” y eso puede ayudar a explicar la correlación entre el cumplimiento de promesas de campaña y la situación actual de popularidad presidencial y conflictividad social. Esta correlación lo puedo explicar haciendo una simple comparación entre las coberturas que hacen los canales estatales de Bolivia y Perú. En el caso boliviano, como lo pude ver en mi estadía en La Paz por unos meses, a diario Morales inaugura obras públicas en diversas regiones en los cuales siempre hace referencia a una retórica similar a con la que llegó al poder. Estas acciones han ayudado, en los últimos meses y, como se hace referencia en una reciente encuesta en La Paz, que las clases medias bolivianas apoyen el actual proceso de cambio y se incremente la popularidad de Morales.

El caso peruano, es otro tango. En un país donde estamos acostumbrados a las encuestas, la situación se entiende desde otra perspectiva, debido a que la popularidad presidencial se mantiene solo gracias al factor de “la bonanza económica”, tal como sucede en Bolivia. Sin embargo, este superávit económico no es llevado a cabo en propuestas u obras públicas concretas. Humala prometió bajar el gas a 12 soles, prometió Asamblea Constituyente, cambiar el modelo económico y más obras sociales, pero todo esto ha quedado en simples propuestas lo que ha generado un viraje en su discurso y el incumplimiento de sus promesas de campaña. Con un electorado en la sierra habituado a ver cambios concretos de acuerdo a sus demandas, la conflictividad social fue intensa en Perú durante su primer año, a diferencia de Bolivia, donde las demandas son otras y en otros sectores de la sociedad.

Haciendo un simple análisis, el canal estatal de Perú solo cubre acciones protocolares de Humala y declaraciones de ministros, mas no ejecución a diario de obras públicas o proyectos impulsados por las regiones, como sucede en Bolivia. El centralismo de Lima y la influencia de ciertos sectores económicos sigue siendo un factor que juega en contra de Humala y que le impiden llevar a cabo su discurso político inicial que contó con el apoyo de un tercio del electorado del país.

El discurso político juega un rol importante en los actuales procesos que viven Perú y Bolivia. Ambos países viven contextos diferentes a futuro pero que no estarán exentos del llevar a cabo determinadas promesas con la población de dichos países. En Bolivia se viene un año pre-electoral donde el debate se centra en cómo el MAS (partido político de Morales) gobernará luego del 2014, puesto que muchos ya avizoran una victoria más que anticipada de Morales. Podemos entender esto como un proceso donde se está fortaleciendo un partido político de carácter nacional y no regional (el MAS tiene el poder en la gran mayoría de departamentos), el cual aún mantiene esa retórica anti-neoliberal y de llevar a cabo mayores obras públicas bajo un proceso de nacionalizaciones y de mayores cobros impositivos a las empresas privadas. Por ello, su mejor imagen como partido y de crítica a los partidos tradicionales es plasmar en hechos lo que tanto promulga en las bases de su discurso político.

En Perú, Humala ya está en camino a su tercer año de gobierno, en un contexto donde su discurso político ha dado un viraje más hacia la centro-derecha, manteniendo el modelo económico y alejándose del electorado que lo apoyó inicialmente. Esto era de esperarse, porque cuando no existe el factor de la “re-elección”, no importa mucho el ser consecuente con tu electorado ya que solo se pude gobernar por un período, muy al contrario del caso de Bolivia donde si existe la re-elección y el “complacer” al electorado es vital si se busca mantenerse en el poder. A esto, hay que sumarle la crisis de partidos tradicionales en el Perú y el imaginario social de que “crear más partidos políticos, es tener más democracia”.

Es necesario pensar a futuro y en el contexto actual donde los movimientos regionales cobran poder y esta cada día está más de moda “las alianzas electorales”. Se ve un escenario complicado en el cual el Partido Nacionalista pretenda postular en el 2016 con el mismo discurso “anti-sistema” ya que, como se refleja en las recientes encuestas, hay un electorado descontento hacia Humala que ya expresa sus preferencias hacia otras candidaturas al 2016.

Bolivia y Perú son ejemplos concretos de diferentes procesos que tienen un discurso político particular y de cómo estas mismas acciones contribuyen a explicar cómo es el rumbo actual de cada gobierno. La Región Andina vive esta polaridad de discursos políticos y es necesario evaluar como los procesos de cambio en cada uno de los países que conforman este organismo multilateral, contribuirán a fortalecer o debilitar la CAN en los próximos años.   

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