¿HINCHAS O CIUDADANOS? A propósito de la revocatoria a Susana Villarán / VÍCTOR FALCONI MIÑANO

11:29:00



La victoria municipal: El encargo ciudadano a la “Confluencia por Lima”

Casi veinticinco meses después de las últimas elecciones municipales celebradas el 10 de Octubre del 2010, pocos parecen recordar que la “Fuerza Social” que resultó ganadora del sillón de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) aunque fue solo con el 34.171%, era en realidad una confluencia de organizaciones de izquierda.[1]

Muchas personas intuyeron desde el primer instante que, para poner en práctica de modo eficaz esos “nuevos” enfoques de gestión pública que la electa autoridad edil había empuñado como espada de lucha durante la campaña (participación, buen gobierno local, género, interculturalidad), se tenía que superar la dura tradición, a ella vinculada, de recurrir casi con exclusividad al “activismo” como técnica de incursión social.

La tarea no era fácil porque implicaba una doble operación que podía traer peligrosas contradicciones (por lo menos desde un enfoque político tradicional). Por un lado, se tenía que expectorar de la MML ese tufillo a corrupción y prepotencia que había dejado el Alcalde saliente, Luis Castañeda Lossio. Por el otro, era recomendable conservar el principal baluarte de esa misma gestión saliente: la “sensación” de estar ante una gestión rápida en la ejecución de obras, permitida gracias a la labor de una increíble maquinaría de marketing general para todo emprendimiento municipal.

Además, los escasos 37,983 votos (0.837% del electorado de Lima)[2]que la separaban de su rival más cercana, Lourdes Flores Nano, quien lideraba la alianza electoral Unidad Nacional (agrupación que desde el 2001 apoyaba a nivel de municipios las pretensiones electorales del propio Castañeda Lossio), colocaba a la confluencia ganadora en una situación expectante y tensa frente a la legitimidad social de su futura oposición en el Consejo Municipal y en el resto del sistema político.

La “confluencia” instrumental y desarmable

Con la elección de esta “Fuerza Social”, las “izquierdas” volvían a conducir la MML luego de casi 30 años, cuando Barrantes Lingán ocupó el sillón municipal (1983). Sin embargo, tras 2 meses de aquel notable acontecimiento, el “sueño” de formar una nueva “izquierda de unidad” se desmoronaba en pedazos: envalentonados por el insospechado triunfo en Lima, el Partido Descentralista Fuerza Social hacía explicita su intención de no formar parte de la Alianza Gana Perú, encabezada por el Partido Nacionalista Peruano, prefiriendo lanzar una lista propia para intentar alcanzar la Presidencia de la República y aduciendo críticas severas contra este Partido Nacionalista apuntándole a su débil estructura ideológica y partidaria.

Por si fuera poco, una carta enviada desde Madrid por la ahora Alcaldesa Villarán (fechada el 14 de diciembre del 2010) instaba a la Asamblea Nacional de Delegados de FS a romper su alianza con el Movimiento Nueva Izquierda (MNI) debido a que este pretendía sumarse a Gana Perú. En la carta precisa que “(La formación de las alianzas es) un error de criterio político que me parece sumamente grave, que puede echar por tierra todo lo ganado por FS en los últimos años”.[3]

La llegada de nuevos funcionarios a la MML cuya contratación parecía responder más a criterios amicales que meritocráticos, seguida por la sistemática exclusión de los - hasta hacía poco- “aliados en la lucha” terminaron por desarmar la “confluencia” que condujo a la Sra. Villarán al cargo que hoy ocupa.

Se revela de este modo que la confluencia política que tanto se pregonaba durante las elecciones tenía solo un valor instrumental para quienes se decían abanderados de la democracia participativa, la unidad y la equidad. Aunque, por supuesto, esto no es propiedad exclusiva de un solo sector de la izquierda peruana, sino que abarca a toda nuestra política electorera que incluye al fujimorismo y aliados más conservadores (la "DBA": Derecha Bruta y Achorada), el Partido Popular Cristiano (PPC), el APRA y otros tantos partidos incluidos.

Desde este enfoque, ciertos socios son valiosos mientras dure la titánica labor proselitista a nivel de bases sociales. En el caso de aquella contienda electoral del 2010, la labor fue básicamente cumplida por militantes de Tierra y Libertad (TyL), Patria Roja (PCP-PR) y otras organizaciones políticos-sociales –e individuos nostálgicos- que alguna vez formaron parte del proyecto político Izquierda Unida (IU) en la década de los ochentas, pues, seamos sinceros, las escasas bases de militantes de FS, así como el poco carisma y estrategia de la mayoría de sus dirigentes (No así en el caso de la propia Susana Villarán) no podían por sí solos cumplir toda esa labor.

¿Qué pasó con “todo lo ganado”?

Sin lugar a dudas, la forma como FS pretendió defender “todo lo ganado” ciertamente tuvo efectos importantes sobre sus aliados. Por ejemplo, le impidió al MNI hacer una “alianza oficial” para disputar las elecciones presidencial del 2011. Sin embargo, este no fue ni el mayor, ni el más mediático de sus efectos.

Contrario a los deseos de la actual alcaldesa de Lima, aquél desplante dejó a Fuerza Social tan mal parado ante la opinión pública que según las encuestas de enero del 2011, ya no podría superar la valle electoral vigente.

Estos hechos negativos, junto con una creciente percepción de que la “alta” dirigencia de FS brindaba un paupérrimo apoyo a su candidato presidencial, Manuel Rodríguez Cuadros[4], motivó que este último desistiera públicamente de la competencia electoral. Al finalizar aquella primera vuelta electoral del 2011, la realidad golpeó duramente a la alta directiva de FS: no fue su candidato, sino ellos quienes lograron unos escasos 9358 votos a nivel nacional.

Para la segunda vuelta, frente a la imposibilidad ética que le presentaba la posibilidad de apoyar la candidatura del Fujimorismo, a FS no le quedó más remedio que sumar votos en favor de Gana Perú. Así, a muchos militantes y simpatizantes de aquellas “izquierdas” esperanzadas en el triunfo electoral en todos los frentes (nacional y local), FS cumplió aquel viejo adagio: “no vale escupir al cielo…”.

Rearmando y reinstrumentalizando la confluencia

Ya habían pasado once meses de aquella carta enviada desde Madrid que marcara la ruptura de la “confluencia” que llevó a Susana Villarán al sillón que hoy ocupa.  En todo ese lapso, muchos de los dirigentes y cuadros de aquella “confluencia” asumieron con notable decepción que no tendrían posibilidad de participar en la gestión municipal,[5] pero de pronto el otrora aliado tocaba sus puertas nuevamente a través de sendos correos electrónicos que pedían “solidaridad y unidad” ante el proceso de recolección de firmas para la revocatoria a la Alcaldesa de Lima que iniciaría en el verano del 2012. Este llamado no fue atendido y así, FS se quedó huérfano de apoyo masivo y organizado.

Hoy, noviembre del 2012, todos los ex aliados y dirigentes de las “izquierdas” que fueron invitados al retiro con el desarme de la “confluencia” han sido convocados nuevamente por FS, con la única consigna de impedir el posible éxito del proceso de revocatoria abierto contra el Consejo Municipal de la MML tras los sospechosos fallos de un deslegitimado Jurado Nacional de Elecciones.[6]

Todo parece indicar que Susana Villarán y sus exiguas bases, antes seguros de su autosuficiencia y confiados en que la capacidad de sus técnicos (militantes desde el otrora Partido por la Democracia Social)[7]era suficiente para hacer gestión municipal; se han dado cuenta que necesitan la ayuda de diversos operadores políticos y técnicos para poder culminar los 4 años de gestión para los cuáles la ciudadanía limeña eligió a la “confluencia” pero de la cual FS asumió su conducción.

¿Por qué recordar estos antecedentes “amargos”?

Para muchos de los sectores políticos y espacios ciudadanos autodenominados “progresistas” el fin de la confluencia  Fuerza Social y de la alianza Gana Perú tras pocos meses de iniciar, Susana Villarán y Ollanta Humala, sus respectivos gobiernos municipal y nacional, representaron amargos episodios en una larga novela de intentos fallidos por unir o confluir a la izquierda política peruana.  

Por esta razón es saludable recordar y analizar los antecedentes de un gobierno municipal que desde el inicio de su gestión no ha logrado conseguir el apoyo de una base social sólida. Asimismo, resultará importante revisar los argumentos a favor y en contra del actual proceso de revocatoria a la gestión municipal 2011-2014, aunque dejaremos que los abogados se encarguen de sus fundamentos legales.

Una decisión responsable pasa por dejar de lado los fanatismos y consideraciones amicales a la hora de evaluar las lealtades políticas, revisar los argumentos que exponen los rivales y cuestionar las percepciones ciudadanas que sobre estos mismos argumentos existen.

Lo que observamos, por el contrario, es a un sector de “izquierdas” que actualmente se hallan coaccionadas a la “unidad” para impedir la revocatoria, pero sin encontrar el rumbo y la confianza para depositar sus esperanzas en ello. Para superar este condicionamiento autogenerado e innecesario, en lo sucesivos artículos se revisarán críticamente los principales argumentos esgrimidos a favor y en contra del proceso de revocatoria a Susana Villarán.

Pero quedemos claros en algo, un “cheque en blanco” no se puede repetir. Pero deslindar totalmente de FS y su gestión en Lima ya no es posible, pues puede poner en condiciones paupérrimas a todo intento renovador de una gestión pública con una posible y exitosa revocatoria, más aún si esta gestión se hace llamar “progresista”.

Por ello, desde el punto de vista electoral para todo un espectro político considerado así mismo como renovador y pro-democrático, esta propia debilidad institucional de las “izquierdas” parece que seguirá arrinconándola a los caudillismos de siempre y a tener que pedir constantemente perdón y unidad para salvar cara ante las deslealtades políticas y la confianza ciudadana. Ahora compañeros y amigos de las “izquierdas”, aparte del activismo… ¿Reclamaremos “memoria” para que no se repita?




[1] Esta “confluencia” era encabezada por el Partido Descentralista Fuerza Social (FS), organización registrada en el padrón de partidos políticos en 2006 que sirvió de membrete. A las organizaciones que se describirán en el artículo, se agrega Lima Para Todos (LPT), cuyos miembros, en su mayoría, eran parte del Partido Comunista Peruano-Unidad (PCP-Unidad). También estaba la aún en formación Tierra y Libertad (TyL) y el añejo Partido Comunista del Perú Patria Roja (PCP-PR) a través del Movimiento Nueva Izquierda (MNI), su fachada electoral con la que incluso postuló a las presidenciales del 2006.  
[4] Recordemos que el ex embajador de Perú en Bolivia había sido auspiciado por el cuestionado líder de CONREDES, ex Presidente de la Región Junín y Presidente de FS en aquél entonces, Sr. Vladimir Huaroc (hoy jefe de la Oficina de Conflictos Sociales de la PCM). Sin embargo, la posición de este nunca fue romper alianzas con las “izquierdas”. Ver: http://elcomercio.pe/actualidad/684711/noticia-decision-final-sobre-alianza-fuerza-social-mni-se-tomara-18-diciembre

You Might Also Like

0 comentarios

Noticias en Facebook

Compilación reciente