Micro-hegemonía y relaciones micro-hegemónicas en el conflicto Doe Run-La Oroya / Alonso Burgos

20:20:00


El estudio de los conflictos mineros y ambientales viene de una larga tradición académica que se inicia en los 70s, en que se los abordaba a nivel nacional teniendo como actores principales al Estado, las empresas mineras, el empresariado nacional y los sindicatos. Hoy, en este nuevo milenio, han emergido nuevos actores sociales producto de los cambios en el modelo económico en la última década del siglo XX tales como la privatización de las empresas mineras, la crisis del movimiento sindical y el proceso de descentralización que logró crear y fortalecer a los gobiernos regionales y locales, y con ello generando la aparición de nuevas organizaciones sociales en el ámbito local. Si bien, se mantienen todavía algunos enfoques tradicionales que abordan el tema a nivel nacional, los estudios sobre minería se centran ahora -en su mayoría- en las relaciones de poder en los espacios subnacionales entre las empresas, los gobiernos regionales y locales y las comunidades (Perla Cecilia, 2010: 247-256).

El conflicto desencadenado en La Oroya el 2009 constituye un caso emblemático que llama la atención por ser un conflicto socio-ambiental en el cual los trabajadores y la población apoyan la posición de la empresa y la continuidad de su funcionamiento.

El presente artículo es una aproximación inicial al estudio del problema de las relaciones de poder micro-hegemónicas entre los principales actores sociales que intervienen en el conflicto de La Oroya. Estos son el gobierno peruano, la empresa Doe Run Perú, sus trabajadores, la sociedad civil de La Oroya, las ONG’s  y la iglesia católica. Para ello nos planteamos las siguientes interrogantes: ¿Cuáles son las percepciones del conflicto que tienen los actores sociales involucrados? ¿Cómo se estructuran el proceso de micro-hegemonía y las relaciones micro-hegemónicas entre estos actores?

Las relaciones de poder micro-hegemónicas son aquellos procesos, en los cuales un interés determinado por medio de un discurso mediático  aparece como si fuera el interés de toda la población en un escenario local, estructurando el orden simbólico de dicha población. Este concepto será desarrollado a profundidad a lo largo de este artículo.

El trabajo de campo fue realizado en los meses de julio del 2009 y junio del 2011 en la ciudad de La Oroya (3750 msnm), provincia de Yauli, Región Junín, en la sierra central del Perú. Se hicieron entrevistas en profundidad a actores clave entre los cuales están los voceros de la empresa, dirigentes de sindicatos y organizaciones sociales.  Los informantes entrevistados pidieron no hacer pública su identidad por  razones de seguridad, por lo cual se están usando nombres ficticios para proteger su integridad. También se tomaron como fuentes indirectas los comunicados institucionales de la propia empresa, sindicatos, y algunos artículos periodísticos sobre el tema.

La Oroya sin humo

Los antecedentes del conflicto se remontan a 1997, año en que Doe Run Perú (Doe Run) adquiere la fundición de La Oroya e el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori. Desde que inició sus actividades la empresa ha logrado ampliar el PAMA en dos oportunidades con la venia de los gobiernos que le sucedieron al de Fujimori. Ese mismo año surgirían en la zona un grupo de ONG’ s que constituirían con algunos pobladores de La Oroya el Movimiento por la Salud de La Oroya (MOSAO), quienes hasta ahora son los principales opositores a la empresa (Scurrah, 2008).

Durante el año 2004 Doe Run consolidó su poder local en la zona, al lograr el apoyo de los sindicatos y el gobierno distrital, quienes presionaron mediáticamente para que se ampliara el plazo de cumplimiento del PAMA que la empresa ya había suscrito con el Estado Peruano. Para consolidar dicho poder, el discurso que manejó Doe Run para persuadir a los actores locales fue que si no se ampliaba el PAMA se perderían los puestos de trabajo existentes, lo que causaría la ruina económica de la ciudad (Scurrah, 2008: 94-95). Así, Doe Run logró en 2006 que se amplíe el plazo de cumplimiento hasta el 2009.

Llegó el 2009 y, al no cumplirse los compromisos con el Estado, estalló el conflicto en la ciudad de La Oroya. La empresa Doe Run solicitaba otra ampliación del plazo para dar cumplimiento al Programa de Adecuación Manejo Ambiental (PAMA)-el cual ya había logrado prorrogar en años anteriores-, además de un salvataje económico de más de 150 millones de dólares para continuar con sus operaciones, de lo contario, cesaría sus actividades dejando sin trabajo a 3500 obreros de su planilla y a otros 6000 cuyo trabajo dependía indirectamente del complejo metalúrgico (Huyhua, 2011).

Los trabajadores de la empresa y las organizaciones sociales de La Oroya realizaron una serie de medidas de fuerza como paros y bloqueos de carretera exigiendo que se reanuden las actividades del complejo metalúrgico.

Ante la magnitud de la protesta, la respuesta del gobierno del ex-presidente Alan García fue negativa, sometiendo al complejo metalúrgico a un proceso concursal ante INDECOPI. La empresa interesada en adquirir el complejo fue el Consorcio Minero S.A. (CORMIN) parte de la corporación Suiza Trafigura-, la cual hasta el momento está en una disputa legal con Doe Run por la propiedad del complejo metalúrgico. Desde ese entonces la fundición de La Oroya quedó paralizada.

Una manzana de la discordia llamada Doe Run

Desde el inicio del conflicto Doe Run argumentó haber cumplido todos los compromisos pactados habiendo ejecutado ocho de los nueve proyectos PAMA que se había comprometido a efectuar. (Doe Run Perú, 2011).  De hecho, los voceros de la empresa  afirmaban estar haciendo todo lo posible para preservar la salud de la población, y que eran las ONG’ s las que se oponen a las políticas ambientales de la empresa:

(…) al comienzo había 9 proyectos PAMA, hemos agregado 3, ahora son 12 (…), necesitamos más inversión y más tiempo. Hemos hecho un convenio con el Ministerio de Salud para (…) la educación de la gente que vive en nuestra fundición. (…) Las ONG’ s dicen que no hemos cumplido, pero ahora la gente puede ver, sacar su conclusión si hemos cumplido o no” (Ing. Carlos Vílchez. Área de Relaciones  Públicas de Doe Run).

Por su parte, los trabajadores -al inicio del conflicto-  señalaban como principales responsables de la crisis que los afectaba al gobierno de Alan García y a la misma empresa, personificada en su gerente general Juan Carlos Huyhua.

“(…) emplazamos enérgicamente a ALAN GARCIA y HUYHUA como representantes del Gobierno Aprista y a la administración de DOE RUN PERU SRL a fin que den solución inmediata y concreta a las justas reivindicaciones de nuestro pueblo especialmente de nuestra provincia” (Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos Doe Run Perú - La Oroya División, 2009).

Sin embargo, dos años después esta situación cambiaría. En la perspectiva de los trabajadores, el responsable principal de la crisis pasaría a ser el gobierno peruano.

“Una vez más (…) ante la indiferencia de este gobierno de turno Alan G.P. y no dan solución a nuestros problemas laboral que nos encontramos paralizado por 2 años” (Comité de Lucha, 2011).

Además, responsabilizaban a la empresa CORMIN pues para ellos era la cómplice del gobierno peruano, de querer cerrar  el complejo metalúrgico y adueñarse de él.

 “(…) nosotras las mujeres no lo vamos a permitir los abusos del GOBIERNO, CORMIN, BUENAVENTURA, Y EL 12º PODER JUDICIAL DE LIMA; INDECOPI (…) RESPONSABILIZAMOS AL GOBIERNO, CORMIN, BUENAVENTURA Y AL 12º PODER JUDICIAL” (Comité de Damas, 2011). 

También, denunciaban a las ONG’ s por oponerse al “reinicio de operaciones del Complejo Metalúrgico”.

“Responsabilizamos de las consecuencias, de la provocación de las ONGs Antimineras, enemigos de la clase trabajadora que pululan (…) (Sic) (…) por atentar con el reinicio de Operaciones del Complejo metalúrgico de La Oroya y la vigencia histórica de La Oroya” (Comité de Damas, 2011).

Al igual que los trabajadores, para la Central de Organizaciones Sociales de La Oroya el principal responsable de la crisis actual es el gobierno, como indicó su vocero principal.

“Acá la responsabilidad la tiene el gobierno central encabezado por Alan García, tengo información (…) cuando estaba el presidente del Consejo de Ministros señor Yehude Simon, (…) ha tenido toda la intención de dar solución a los problemas metalúrgicos, lamentablemente con la intromisión (…) el congresista Jorge del Castillo como mediador en el caso Doe Run, ahí empezó la noche, el vía crucis que estamos viviendo. (…)” (Carlos Valdez, presidente de la Central de Organizaciones Sociales).

En cambio para la presidenta del Comité de Lucha Provincial las responsabilidades del conflicto deberían ser compartidas entre el gobierno y Doe Run: “(…) ambos deben compartir esa responsabilidad y el gobierno dar luz verde para que el complejo continúe al margen de lo que es el proceso“(Carme Rioja, presidenta del Comité de Lucha Provincial).

Pero, para las dos últimas organizaciones referidas, la empresa tiene toda la intención de darle solución al problema.

“(...) la empresa nos ha demostrado que tiene todas las intenciones de dar solución y cumplir con sus compromisos e incluso nos dijo que seguirá cumpliendo y apoyando con el tema social que siempre se ha caracterizado” (Carmen Rioja).

Ante la grave crisis generada, la mayor preocupación de los pobladores y sobre todo de los comerciantes es la drástica reducción del comercio, producto de la migración de muchas de las familias de los trabajadores a Lima, Huancayo u otras ciudades.

 “Las familias de los trabajadores se van a Lima o a otras partes porque no ven solución. Solo los trabajadores se quedan para marcar tarjeta. Eso nos perjudica a nosotros. ¡Ya no vendemos como antes! La empresa tiene que abrir de nuevo” (Vendedora ambulante).

De hecho, según cálculos de ciertos expertos, se ha reducido en 60% toda la actividad comercial de la ciudad en el 2010. Incluso, en los colegios de La Oroya habría disminuido en 10 % la matrícula de alumnos el 2011 (Diario Correo-Huancayo, 2011). Según estos razonamientos, con la crisis, La Oroya se está despoblando.

Las ONG’ s de la zona desde antes que se iniciara el conflicto siempre mantuvieron una posición contraria al accionar de Doe Run. En junio del 2011 la Asociación Filomena Tomaira, una de las ONG que conforman la Mesa de Trabajo que asesora al Movimiento por la Salud de La Oroya (MOSAO), hizo pintas sobre el medio ambiente en La Oroya antigua. Esta medida pacífica fue rechazada por pobladores y trabajadores del complejo metalúrgico, quienes borraron las inscripciones e inclusive agredieron a los activistas (Diario Primicia, 2010). Pese a todo las ONG´s continúan realizando su trabajo de incidencia en la población de La Oroya.

La Iglesia Católica también se opuso a la empresa por resistirse a cumplir el PAMA, abanderando una defensa de la salud de la población y el cuidado del medio ambiente, valores que la institución eclesiástica defiende en su práctica pastoral. Siguiendo esa posición las instituciones eclesiásticas de Junín como la Vicaría General y los vicarios episcopales, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos de las parroquias, hermandades, movimientos de laicos, asociaciones religiosas, Cáritas de la Arquidiócesis, etc.; manifestaban su oposición de la siguiente manera: 

“(…) desde el año 2004, el Arzobispado de Huancayo, en fidelidad a la Doctrina Social de la Iglesia Católica, propuso a través de una Mesa de Diálogo la solución integral y sostenible al problema de salud ambiental y laboral de la ciudad de La Oroya, y la recuperación de la cuenca del río Mantaro, propuesta que ha logrado, a la fecha, una creciente participación de la sociedad civil, en el cuidado de la vida y del medio ambiente” (Arzobispado de Huancayo, 2009).

Este pronunciamiento ocasionó la indignada respuesta de los sindicatos, quienes  denunciaron la actitud del arzobispo de Huancayo frente al conflicto.

“(...) cerrar filas ante los enemigos de la clase trabajadora” (…) supuestos defensores de la salud” como el Arzobispo, Monseñor Pedro Ricardo Barreto Jimeno, S.J (…) Que se atengan a las consecuencias porque todo tiene su límite” (Comité de Lucha, 2009).

La Iglesia Católica en La Oroya, en un principio, asumió la posición oficial del Arzobispado de Huancayo, pero ante la presión de los trabajadores tuvo que ceder, ubicándose en una posición dialogante con los trabajadores y la empresa.

“(…) la iglesia quiere evitar confrontaciones y está dispuesta al diálogo tanto con los trabajadores, como con las empresas. No queremos problemas. Estamos orando bastante por la solución del conflicto“(Julio Quispe. Párroco de Morococha, Yauli y La Oroya).

La estructuración de las relaciones micro-hegemónicas

El concepto de micro-hegemonía está enmarcado en el campo del estudio de la ideología. Este concepto, que tiene su origen en Francia con el filósofo Destutt de Tracy, ha sido usado de distintas maneras. Pero, después de Marx adquiere dos acepciones: 1) la falsa conciencia social y 2) las ideas de la sociedad en general.

Muchos filósofos y científicos sociales contemporáneos abandonaron el concepto de ideología por ser bastante ambiguo y confuso. Sin embargo, ha sido retomado en la actualidad por el filósofo y politólogo esloveno Slavoj Zizek (1992), quien concibe la ideología como la red de significaciones de una determinada sociedad. En ese sentido, todos estamos inmersos dentro de la ideología, ya que ésta estructura nuestra cultura o prácticas sociales. Para ello, Zizek se basa en el psicoanálisis lacaniano, del cual toma los conceptos de lo simbólico, lo imaginario y lo Real. Lo simbólico son las representaciones que tenemos de la realidad. Todo cuanto existe en la sociedad puede ser simbolizado. Lo imaginario es la fantasía que media entre lo simbólico y la realidad (considerada como “objetiva”). Las representaciones de la realidad siempre son influenciadas por las fantasías sociales que se crean acerca de la realidad misma y que se alojan en el subconsciente humano. Lo “Real” es aquello que no puede ser simbolizado, la nada, el vacío. Cuando hay  un disturbio social en la realidad es que se crea un vacío y entra a tallar lo Real (Zizek, 1992: 201-213). Y es aquí en donde se entrelaza la relación con el concepto de hegemonía del argentino Ernesto Laclau (2004).

El concepto de hegemonía inicia cuando fue introducido por el italiano Antonio Gramsci y retomado en la discusión contemporánea por Laclau. Por “hegemonía” Laclau entiende un proceso en el cual un interés particular es tomado como universal, manifestándose una relación hegemónica (Laclau y Mouffe, 2004: 13).

Las relaciones hegemónicas se dan en los momentos de convulsión social, que hacen que la red de significaciones instituida en una sociedad se disgregue, convirtiéndose en significantes flotantes. Estos significantes flotantes luchan por llenar el vacío generado por  lo Real, convirtiéndose uno de ellos en un “significante amo” que atrapa y subordina al resto de significantes logrando llenar este vacío. Cuando esto sucede se logra recomponer y/o reestructurar lo simbólico (Laclau y Mouffe, 2004).

La teoría de la hegemonía de Laclau está pensada para procesos macro. Por eso, para estudiar un caso particular hemos construido la categoría de micro hegemonía para analizar el conflicto  local de La Oroya y sus actores. La micro-hegemonía sería entonces la manifestación de relaciones hegemónicas entre determinados actores sociales en un contexto local

Para entender cómo se da el proceso de micro-hegemonía en el conflicto de La Oroya habría que situarnos en el momento mismo de la crisis. La empresa Doe Run hasta hace cuatro años era vista con simpatía por la mayoría de la población de La Oroya. Había logrado derrotar y aislar a sus mayores opositores: las ONG’ s y el MOSAO, ganándose a la sociedad civil, a las autoridades locales y a los sindicatos (Scurrah, 2008).  Sin embargo, la crisis mundial del año 2008 y la crisis local generada el año 2009 crearon un vacío de poder que desestabilizó momentáneamente a la empresa.El gobierno peruano, por primera vez en muchos años, se mostró firme al exigir que Doe Run cumpla con sus compromisos medio ambientales, lo que implicaba la aplicación total del PAMA. Inclusive, llegó al extremo de no querer renovar la licencia a la empresa (García, 2010) y de someter a un proceso concursal el complejo metalúrgico. En este escenario se presenta la empresa CORMIN con la intención de beneficiarse de la crisis y obtener para sí el complejo metalúrgico.

Entonces, para este contexto específico, el gobierno de Alan García seria el generador de la crisis, ya que anteriores gobiernos habían dejado pasar los temas del medio ambiente, prolongando los plazos del PAMA de Doe Run. El gobierno de García construyó un discurso que tenía como eje central al medio ambiente. Sin embargo, en la práctica estaría beneficiando a CORMIN que deseaba obtener el complejo. De esta manera, el conflicto ya no involucra sólo  al gobierno y a Doe Run: surge como actor una nueva empresa, que con el presunto apoyo del gobierno actual estaría disputando la gestión del complejo metalúrgico y sus beneficios.

Es en el contexto de la crisis generada por el gobierno que Doe Run pierde momentáneamente el control que tenía. Los medios de comunicación, las ONG’ s y los mismos trabajadores responsabilizan a la empresa de la crisis laboral y social. Doe Run pasa a ser objeto de múltiples ataques.

Se disgrega así entonces la red de significaciones y percepciones que los pobladores y trabajadores de La Oroya tenían de la empresa y de su vida cotidiana, creándose un vacío en el orden simbólico (Real). Es la emergencia de este Real, provocado por la crisis que generó el gobierno, el que desestabiliza el control de la empresa sobre la ciudad.

La sociedad “oroína” (gentilicio de los pobladores de las ciudad de La Oroya) estaba estructurada simbólicamente en torno a la idea de estabilidad y beneficios sociales que les daba  la empresa a los trabajadores y, también en la idea de estabilidad económica basada en los beneficios que obtenían los comerciantes con la presencia de la población (trabajadores y familiares de los trabajadores) que consumía en sus negocios.

Esta estructuración de la sociedad oroína tiene como base material el proceso histórico de constitución de La Oroya, que nace junto con el complejo metalúrgico, toda la actividad social y económica de los pobladores giraba en torno a la existencia del mismo. Esta era la “razón de ser” del pueblo y de la organización de la vida  de la población. Lo cual también se expresa en el plano simbólico. La identidad oroína es el conjunto de representaciones sociales que la gente tiene sobre el complejo metalúrgico. El testimonio de Mario Huarcaya, periodista de Correo-Huancayo, podría ilustrar bien nuestra afirmación: “De niño escuchaba decir a mi abuelo: ‘el día que deje de salir humo de las chimeneas de la fundición, la ciudad desaparecerá’” (Burgos, 2011)

El abuelo del periodista, como muchos otros pobladores, estructuraba sus percepciones sociales en torno a la existencia del complejo. Sin el funcionamiento de éste, la ciudad simplemente desaparece, lo simbólico se resquebraja.

Al generarse la crisis entra lo Real (el vacío en el orden simbólico), que desestructura la red de significaciones que la gente tenía de La Oroya, la fundición y fundamentalmente las ideas de estabilidad laboral y económica. Es en este momento de confusión que la empresa logra llenar el vacío de lo Real, recomponiendo parcialmente el orden que antes existía y reestructurando lo simbólico. El discurso ideológico que la empresa construye para llenar el vacío de lo Real se expresa en el siguiente título de uno de sus comunicados: “Doe Run sacará adelante a La Oroya” (Doe Run Perú, 2011).

¿Esto qué quiere decir? Que solo la presencia de la empresa Doe Run en La Oroya permitirá que la vida de las personas vuelva a la normalidad y se reestructure el orden social y simbólico que se resquebrajó con la crisis.

Para esto Doe Run llena el significante vacío complejo metalúrgico, que antes estructuraba la realidad oroína y ahora lo resignifica, atrapando y subordinando a los elementos que están flotando, producto del resquebrajamiento de lo simbólico, para convertirse en un punto nodal. Un “significante amo” que subordina a los demás y logra poner sus intereses particulares como universales (Zizek, 1992: 125).

Al manifestar la empresa que a pesar de todo tiene interés en continuar laborando en La Oroya manteniendo la estabilidad laboral, los beneficios sociales y la estabilidad económica para la actividad comercial atrae hacia sí a los sindicatos de trabajadores, a la sociedad civil y a la población oroína.

Como puede verse en la primera parte del artículo, la percepción de los sindicatos de trabajadores se termina por inclinar a favor de la empresa, a la que ven como la “única alternativa viable y realista”, y en cambio asumen que es el gobierno peruano el principal responsable de lo que está pasando. La máxima reivindicación de estos actores es la “defensa de sus puestos de trabajo”, que la empresa promete conservar. Por otro lado, los comerciantes (el otro sector importante de la población) ven que sin la empresa no hay población y sin la población no hay ventas. La sociedad, civil conformada por las organizaciones sociales, entre ellas los comerciantes, ven también en la empresa la única alternativa para preservar la “vigencia histórica de la ciudad de La Oroya”.

Es aquí en donde se da el proceso de micro-hegemonía. Cuando Doe Run logra canalizar las expectativas y las esperanzas de la población, consigue también que la mayoría de la población y sus organizaciones sociales asuma la posición de la empresa: “El gobierno debe darle más plazo a Doe Run para cumplir con el PAMA, y debe permitir que siga operando en La Oroya.  La empresa logra esto, manejando el nivel de lo imaginario. La fantasía que se convierte en el sostén del universo simbólico y la realidad misma de La Oroya: “Doe Run es la única alternativa para La Oroya”. “La Oroya es Doe Run”.

Por ello, los pobladores oroínos invisibilizan y/o minimizan  el problema de la contaminación, a pesar que esta existe objetivamente (Blacksmith Institute, 2007) y es denunciada constantemente por las ONG’ s y la Iglesia Católica. Saben que existe, que está latente, pero no lo quieren ver, porque si así fuera, le darían la razón al gobierno, y el gobierno cerraría la empresa y al cerrarse la empresa la ciudad desaparecería.  Esta se asume como algo “normal”. Lo anormal sería que no exista el complejo y que no haya contaminación. La Oroya sin el complejo y el humo que emana de la fundición no sería La Oroya, porque la identidad  de La Oroya es el complejo. Sin el complejo lo simbólico se resquebraja. Sin esta contaminación naturalizada la vida no sería la misma. Esta ideología de la “contaminación invisible” es parte importante del universo de lo simbólico en La Oroya (Burgos, 2011).

Al estructurarse lo simbólico de esta manera, Doe Run logra también aislar a sus principales opositores; la iglesia católica y las ONG’ s, quienes habían estado desarrollando un fuerte activismo en la zona por el respeto al derecho a la salud de la población y la defensa del medio ambiente. Sin embargo, al generarse la crisis no lograron vincular esos temas a las preocupaciones de índole laboral, generándose el rechazo de la población que se puso de parte de la empresa  y en contra de estas dos instituciones. En cambio, Doe Run ofreció a la población oroína retomar sus puestos de trabajo y la actividad comercial. En conclusión, desde el punto de vista de la población, todo volvería a la normalidad si Doe Run continuaría operando.

Doe Run pretendió quedar ante la opinión pública como una empresa con responsabilidad social que respeta y promueve el cuidado del medio ambiente. Y ante la población y los trabajadores apareció como la única capaz de mantener la estabilidad laboral y económica de La Oroya.

La chimenea que no enciende

La posición del gobierno del actual Presidente de la República, Sr. Ollanta Humala, ha abordado el tema dando algunas soluciones parciales como el reinicio de operaciones del circuito de zinc del complejo metalúrgico.  En sus últimas declaraciones,  el Ministro de Energía y Minas, Sr. Jorge Tafur afirmó:

“El Complejo Metalúrgico de La Oroya retomará completamente sus actividades en un no muy lejano plazo, en beneficio de cientos de trabajadores y la economía local, ya que se están implementando medidas para proteger el medio ambiente con las operaciones en sus circuitos de plomo y cobre” (Ministerio de Energía y Minas,2012).

Sin embargo, aún no ha dado medidas concretas para que esto se realice. El proceso concursal continúa en INDECOPI, además la junta de acreedores de Doe Run ha rechazado el plan de reestructuración del complejo y plantea la  liquidación del mismo (Terra, 2012).


Esto, genera  que la situación de conflicto se mantenga activa.  El poder local de Doe Run podría desestabilizarse nuevamente ¿Podrán otros actores resquebrajar el orden de lo simbólico imperante  en La Oroya  generando nuevos sentidos comunes y alternativas de desarrollo?

 

Bibliografía:


Libros

Laclau, Ernesto y  Mouffe Chantal (2004). Hegemonía y estrategia socialista.Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Scurrah, Martin. Editor. (2008). Defendiendo derechos y promoviendo cambios. El Estado, las empresas extractivas y las comunidades locales en el Perú. Lima: IEP; Oxfam.

Zizek, Slavoj(1992). El sublime objeto de la ideología. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Artículos

Burgos, Alonso. “Doe Run: La contaminación invisible”. En: Revista Ideele. N0 215. Diciembre de 2011.  

Perla, Cecilia. “¿Empresas mineras como promotoras del desarrollo? La dimensión política de las inversiones sociales mineras en el Perú”. En: Meléndez, Carlos y Vergara, Alberto. Editores. (2010). La iniciación de la política. El Perú político desde una perspectiva comparada. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 

Diarios

Diario Correo-Huancayo. “El lamento de la Oroya”. Viernes 3 de Junio de 2011.

Páginas web

Arzobispado de Huancayo (2009): “La verdad nos hace libres para amar y servir a Jesús”. Ver: http://connuestroperu.com/index.php?option=com_content&task=view&id=7372&Itemid=38(Consultado el 20 de mayo del 2011)

Blacksmith Institute. “La Oroya Lead Pollution”.  Ver:http://www.blacksmithinstitute.org/projects/display/36 (Consultado el 20 de mayo del 2011).

Diario Primicia. Repudian presencia de ONGs en La Oroya”.  Edición del Miércoles, 15 de junio del 2011. En: http://www.diarioprimicia.pe/index.php?seccion=detalles&id=18231. (Consultado el día 15 de junio del 2011)

Doe Run Perú. (2011). “PAMA”. Ver: http://www.doerun.com.pe/content/pagina.php?pID=263(Consultado el día 13 de junio del 2011)

García, Alan. “Discurso Presidencial del Dr. Alan García Pérez por el 28 de julio de 2010”. Ver: http://luizcore.wordpress.com/2010/07/28/discurso-presidencial-del-dr-alan-garcia-perez-por-el-28-de-julio-de-2010/(Consultado el día 15 de junio del 2011)

Ministerio de Energía y Minas (2012). “Reinicio de operaciones en la oroya beneficia a cientos de trabajadores y a la economía local”. Ver: http://www.mem.gob.pe/descripcion.php?idSector=1&idTitular=4941(Consultado el 03 de agosto de 2012).

 

Terra (2012). Acreedores rechazan plan reestructuración Doe Run”. Ver:  http://noticias.terra.com.pe/nacional/acreedores-rechazan-plan-reestructuracion-doe-run,8c3ea76f6f7a6310VgnVCM20000099cceb0aRCRD.html(Consultado el 03 de agosto de 2012).

Presentaciones

Huyhua, Juan Carlos (2011). Presentación a la Comisión Especial de PROINVERSIÓN del Congreso de la República. Doe Run Perú. 17 de mayo del 2011.

Volantes, comunicados y pronunciamientos
                                                                                                             
Comité de Lucha (2011). Comunicado Nº 01-S.C.-2011. Sin fecha.

Comité de Damas. (2011).Comunicado Nº 001-S.C.- 2011. 18 de abril del 2011

Doe Run Perú (2011). Doe Run rechaza campaña difamatoria de CORMIN y Trafigura e inicia demanda penal. Publicado en: Diario El Trome. Viernes 13 de mayo del 2011.
Doe Run Perú (2011). Doe Run Perú sacará adelante a La Oroya. Pronunciamiento del 17 de febrero de 2011.

Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos Doe Run Perú- La Oroya División (2009) ¡¡VIVA EL PARO PROVINCIAL CARAJO!!Volante del 15 de mayo del 2009.

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* El presente a
rtículo resume uno de los capítulos de la investigación del autor titulada: La contaminación invisible: visiones sobre el medio ambiente en el conflicto Doe Run-La Oroya.  

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